09/04/2022
El Test del Árbol de Koch
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Por Mayte Aparicio Meneu. Actualizado: 16 mayo 2018

El dibujo del árbol es un test de proyección gráfica lanzado por Karl Koch, afirma que el dibujo del árbol es una grafología menos sutil, menos elaborada, pero que en ciertos casos permite ver lo que aquella no logra. Esta prueba proyectiva, puede ser utilizada sin menos resistencias a su dibujo por los niños, jóvenes y también adultos. Pero detrás de esa simpleza del árbol van apareciendo plasmados en el papel los diferentes elementos básicos que configuran la estructura de propio YO. El árbol dibujado es un reflejo de la verdadera esencia personal del que lo ha dibujado.
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Índice
El dibujo del árbol como medio psicodiagnóstico auxiliar
El espacio y su división ideal
El dibujo del árbol en conjunto
El tamaño del árbol
El suelo
Las raíces
El tronco
Las ramas y la copa
Otros elementos
El índice de Wittgestein
El dibujo del árbol como medio psicodiagnóstico auxiliar
Este test de personalidad puede aplicarse a cualquier edad, si bien, en el caso de los niños más pequeños, es a partir de los 5 o 6 años, coincidiendo con la consolidación de las habilidades básicas de dibujo, cuando adquiere mayor relevancia ya que es cuando el árbol aparece con todos sus elementos.
Pautas para su aplicación
Para el test de árbol se puede utilizar una hoja común de papel en blanco. El instrumento será un lápiz, también se podrá utilizar si el sujeto lo desea, goma de borrar y lápices de colores.
Para realizar el test basta pedirle al niño: Dibuja un árbol a tu gusto, para evitar preguntas que perturben la espontaneidad del dibujo, se puede añadir: Puedes pintar lo que quieras, tienes absoluta libertad; en cualquier forma que lo hagas estará bien, siempre que sea a tu gusto y según tu propia idea.
Después de realizado el primer dibujo, se le puede pedir que dibuje otro árbol “distinto al primero”. Se tendrán en cuenta los aspectos contenidos en los dibujos. Las señales discordantes no se anulan, sino que se complementan.
No existe límite de tiempo para su ejecución.

El espacio y su división ideal
Con Max Pulver se tornó clásica la división ideal de la superficie del papel en zonas:
Zona superior: Alto, que se relaciona con lo espiritual (Intelectual, ético,…)
Zona mediana: del corazón, de los afectos, sensibilidad ;
centro izquierda. El pasado, el yo, que encamina hacia lo que fue
Centro derecha. El futuro, el tú, el mundo exterior
Zona inferior: de lo material, instintivo, infraconsciente.
La línea del horizonte es la línea del tránsito del consciente (Sobre la tierra) hacia el inconsciente (Bajo la tierra).
El dibujo del árbol en conjunto
La propia estructura del árbol tiene cierta analogía con la estructura del cuerpo humano: La copa (la cabeza); el tronco (el tronco humano) y la raíz o la parte inferior de la copa (los miembros inferiores)
Copa, tronco y raíces son los componentes globales del árbol.
Cómo en todos los test las señales sólo valen si se analizan en conjunto.
El tamaño del árbol
Quien se siente o desearía ser grande, dibuja en tamaño grande. El tamaño es el sentimiento del YO, del propio valor.
Dibujo pequeño: Sentimiento de inferioridad o modestia
Dibujo grande: Orgullo, vanidad o deseo de superación del complejo de inferioridad.
El suelo
Árbol sin suelo: Significa estar desarraigado, falta de apoyo o de estabilidad
Línea del suelo
Características: Interpretación
Suelo en forma de colina: Se evidencia y se ve mejor lo que está arriba de una colina, egocentrismo, desconfianza.
Suelo circunscrito: es otra forma de egocentrismo, menos obstensible, desconfianza, separación, retraimiento.
Horizonte lejano: Cuándo la línea del horizonte no está en la base del árbol sino que está sobre ella, el sujeto se aleja de la realidad exterior, hay pasividad.
Suelo ascendente: Subir es penoso y crea distancia. Reserva, distancia, difícil adaptación.
Suelo descendente: Dificultad de mantenerse en línea recta, voluntad débil, falta de firmeza.
La línea del suelo puede dar otras formas. La combinación e intensidad de las formas dará el significado adecuado
Las raíces
Dibujar raíces es acentuar la fijación al suelo. Constituyen también el elemento oculto. La transición entre las emociones más íntimas y el mundo exterior.
La raíz suele asociarse a la parte más instintiva, de sentimientos más primarios, correspondería a lo que Freud denominó “Ello”.
Unas raíces proporcionadas y bien dispuestas en la base del tronco suponen seguridad, buen contacto emocional con la familia. El niño se siente querido. Cuando se omiten (a partir 8 o 9 años aprox.) y en función del tamaño del tronco, pueden señalar fragilidad, temor, miedo al mundo externo.
El tronco
Es el elemento más identificado con el “Yo”. En él han de plasmarse la percepción que uno tiene de sí mismo y también el grado de seguridad o confianza que se tiene para afrontar los retos del mundo externo. Los troncos débiles, estrechos, irregulares, bajos o deformes muestran un carácter débil, influenciable, que afronta con temor un mundo externo que es asumido como hostil. Por tanto, el tronco débil puede ser un indicador de problemas emocionales.
Muchos niños con grandes carencias afectivas o que han sido objeto de maltratos, suelen pintar un tronco con un agujero en medio para simbolizar inconscientemente su vacío emocional.
Según el trazo
Tronco recto: Rigidez, autocontrol, disciplina, reservado.
Tronco con líneas onduladas: Flexibilidad, sociabilidad. Carácter dócil. Si las líneas son muy retorcidas puede significar sufrimiento emocional, sentimientos de culpabilidad, ansiedad.
Altura
Tronco bajo: Carácter internalizante, precaución ante el mundo exterior, senzillez, modestia, acomodación, poco espíritu de superación.
Tronco alto (largo): Inquietud por proyectarse hacia el exterior, para crecer, extroversión, ambición e idealismo.
Ancho
Tronco con ancho proporcionado (según el resto del árbol): Equilibrio, templanza, seguridad en sí mismo, autocontrol, capacidad de planificación.
Tronco delgado: Inestabilidad (en especial si el troco es una sola línea), debilidad, inseguridad, timidez, retraimiento, poca iniciativa, pensamiento rígido, debilidad mental (según edad).
Tronco grueso: Firmeza, extraversión, autoridad, energía, seguridad en uno mismo. Si es muy grueso puede ser síntoma de rasgos negativos relacionados con la exaltación del propio "Yo" (narcisismo, autoritarismo, agresividad, individualismo, terquedad, obstinación).
Tronco más grueso arriba: Se relaciona con personas idealistas, espirituales, con gran capacidad de concentración.
Tronco más grueso abajo: Carácter tranquilo, materialista.
Tronco ensanchado en el medio: Expresión de posible pérdida de control, impulsividad.
Tronco estrechado en el medio: Inhibición, posibles represiones.
Inclinación
Hacia la derecha: Se relaciona con patrones extrovertidos, sociables, pero también (según sea el dibujo) con impulsividad y poca reflexión.
Hacia la izquierda: Introversión, cerramiento, conservadurismo, rutinario, rechazo de lo novedoso.
Forma
Tronco de una pieza (a partir de los 11/12 años): se relaciona a falta de sensibilidad, de empatía, inseguridad, infantilismo, funcionamiento primitivo.
Tronco abierto en la base: Impulsividad, inestabilidad emocional, también (según tipo de dibujo) agresividad.
Tronco en forma angulosa: Carácter irritable, poco paciente, susceptible, fácil enfado.
Otros elementos
Sombreado: Depende de cómo se efectúe puede estar relacionado con sensibilidad artística o, cuando se ha sombreado totalmente quedando el tronco negro, con posibles sentimientos de culpa o remordimientos internos.
Agujero en el centro en jóvenes representa a menudo, vacío interior, fragilidad emocional, problemas personales de tipo afectivo (según edad con padres o parejas). Heridas, manchas
Cuando en el tronco aparecen manchas que el niño describe como heridas fruto de enfermedad o accidentes en el árbol, puede estar proyectando sufrimiento interno (probablemente de tipo emocional), carencias afectivas y también temores hacia el futuro. Hay que valorar también la posibilidad de malos tratos físicos o psíquicos.