30/01/2026
A veces necesitamos detenernos y decirlo en voz alta: perdoname.
Pero también —y sobre todo— me perdono.
Me perdono por haber dejado que otros influyan en mis pensamientos y emociones.
Me perdono por las exigencias desmedidas que me impongo.
Me perdono por las veces que dije “sí” cuando quería decir “no”.
Me perdono por sentir culpa sin haber hecho nada malo.
Me perdono por no reconocer mi poder, mis dones, mis capacidades.
Me perdono por no comprender que merezco amor tal como soy.
Hoy empieza un día nuevo, un futuro que todavía no tiene forma.
Hoy elijo escuchar mi voz interior.
Hoy sé que todo está perdonado.
Y que —paso a paso— voy volviendo a casa. ✨
Que este recordatorio nos acompañe suavemente, invitándonos a tratarnos con más compasión, paciencia y respeto.
🩵