04/11/2025
Un buscador, un buscador filosófico, por supuesto, acudió a un maestro zen, Bokuju, y le preguntó cuál era el camino.
Bokuju miró hacia las montañas y comentó:
-Las montañas son muy hermosas.
¡Parece absurdo! Le pregunta cuál es el camino y Bokuju le dice que las montañas son hermosas. El buscador se retiró, frustrado. Entonces, Bokuju lanzó una bella carcajada. Un discípulo dijo:
-Maestro, ese hombre te debe haber creído loco. Y Bokuju respondió:
-Uno de los dos está loco, con seguridad. O él está loco... Porque no se puede preguntar por el camino, hay que recorrerlo. Y, al recorrerlo, se lo descubre. No está allí, ya preparado; así que no puedo indicar dónde está. No es como una enorme autopista, lista y esperando que llegues y la recorras. No hay ningún camino así; si lo hubiera, lo habrías encontrado hace mucho tiempo. Si el camino estuviera preparado, todo el mundo ya lo habría recorrido. El camino se hace al andar; no está allí, esperándonos. En el momento en que comienzas a recorrerlo, el camino se produce. Sale de ti igual que una tela de araña. Te atraviesa. Lo creas y luego lo recorres. A medida que lo recorres, creas más camino.
Recuerda que el camino desaparece contigo. Nadie más puede viajar por él. No lo puedes prestar.
💫Reflexión 💫
“El camino no se encuentra… se crea con cada paso.
A veces buscamos respuestas afuera, pero el verdadero sendero nace cuando decidimos avanzar, aunque no veamos con claridad hacia dónde.
Hoy elijo confiar en mi andar, en la voz interior que me guía y en la belleza de cada montaña que aparece frente a mí.