09/12/2025
El poder de los rituales
Cada 8 de diciembre desde que tengo uso de razón armamos el arbolito de Navidad con mi papá. Mi mamá hace mate, acompaña con algo rico y su dulce compañía. Papá, mis hermanos y yo armamos el árbol con el mismo método y entusiasmo cada año.
Tengo este ritual en mi memoria cada año y siento que mi cuerpo desborda oxitocina al recordarlo.
Leí hace un tiempo que los rituales que hacemos con nuestros hijos les otorgan seguridad y conforman parte de la identidad familiar. Creamos recuerdos para siempre.
Los rituales se vuelven tradiciones familiares, entre amigos, con uno mismo. Son los ravioles del domingo, la coca después del partido, los jueves de amigos, el arbolito cada 8 de diciembre, la velita con deseos, el ritual de luna llena, el besito de mamá de buenas noches, y tanto más.
Esos momentos se vuelven sagrados, y no se cambian por nada, son huella en nuestra vida y reviven cada año.
Unos días antes del 8 mi papá me manda un mensaje: “nenita, venís el 8 ¿no?”
Él lo espera y yo también. Será que es como detener el tiempo y revivir algún año de los ‘90, será que es compartir desde una historia familiar que trae unos 40 años de armado de arbolitos, y, lo mejor aún, es poder volverlo a vivir.
Hoy nosotros 3, creando ritual cada año. Dejamos nuestra cartita, y la ilusión de esta pequeña nos llena el alma.
Que cada ritual nos conecte y deje huella bonita, recuerdo de momento compartido, de amor y de presencia.
Con villancicos y ella que vive la Navidad como un cuento de magia, y ojalá sea siempre así… así fue este 8 y los que vendrán🥹🎄✨
Y a vos, ¿qué rituales te acompañan?