Nuestras Parteras

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Nuestras Parteras Somos una comunidad de personas unidas por la idea de que la información, el encuentro y la reflexi Las parteras escuchan lo que quieras contarles.

Ofrecemos nuestro cuidado profesional y amoroso para que puedan elegir su manera singular guiados por sus necesidades y deseos. Y nuestras manos, nuestros oídos y nuestra voz podrán ser un puente para facilitar el logro de una experiencia enriquecedora en el comienzo del camino de ser padres. Las palabras y los silencios. Las parteras cuidan de los meses, los latidos,
y la emoción...
Las parteras buscan y participan de historias
de madres, familias, fantasmas, plantas, hijas, hombres y mujeres...
Las parteras cuando te tocan... te abrazan...
Las parteras crean espacios donde hablar del placer y del dolor...
de la vida y de la muerte...
Las parteras te muestran lo que a ellas les pasó...
Las parteras te dicen:
nadie lo va a hacer mejor que vos...

21/11/2020

Charla en vivo con Alex von Foerster ( ) preguntándonos sobre las dualidades cesárea y parto natural, parto intervenido y parto sin intervención, parto en institución y parto en casa.
Y obviamente, daremos lugar a muchos interrogantes…¿un parto siempre implica riesgos?, ¿cuáles elijo correr y cómo prepararme?, ¿somo conscientes del alcance de nuestras desiciones?, ¿qué podemos decir sobre el dolor asociado al parto?, ¿cómo es la relación de nuestra sociedad con el sufrimiento?, ¿existen vivencias plenas pero carentes de dolor?, ¿el parto debe ser medicalizado?, ¿cómo se relaciona el parto con nuestros miedos, nuestra capacidad de confiar, nuestras formas de relacionarnos, nuestra percepción de la sexualidad?

*siotomia

Eso de dar la   tiene mucho más de Dar que de teta. Darle teta por placer, para que se duerma, porque te explotan. Dar l...
03/08/2020

Eso de dar la tiene mucho más de Dar que de teta. Darle teta por placer, para que se duerma, porque te explotan. Dar la teta mientras vienen los hermanos a pedir atención, dar la teta y pensar que hacer de comer, encontrar un momento de conexión mientras la casa explota de juegos tirados en el p*so, ropa para lavar y desorden. Dar la teta como un acto de , de transferencia y de . Dar todo lo mejor de una para que su crezca sana y fuerte. Dar amor, dar miradas, contacto y piel. Eso siento yo, cuando le doy la teta a Félix.
SEMANA INTERNACIONAL DE LA LACTANCIA MATERNA

En Nuestras Parteras estamos muy contentas porque, junto con Parir y Nacer , fuimos parte en la elaboración de los funda...
24/07/2020

En Nuestras Parteras estamos muy contentas porque, junto con Parir y Nacer , fuimos parte en la elaboración de los fundamentos de adhesión a la ley!
Diputados BA

 Parir en casa, parir en  , en el calor de nuestro hogar.Parir en   y  , parir con  , acompañada de   como indica la  .P...
25/06/2020


Parir en casa, parir en , en el calor de nuestro hogar.
Parir en y , parir con , acompañada de como indica la .
Parir desnuda conectada al , sin cable ni ataduras al sistema desconector.
Parir en silencio, a los gritos pelados, como vos elijas.
Parir con , parir en penumbras, con música de fondo, en cuclillas, gateando, como vos quieras.
Parir con el cuerpo, parir con el alma, parir con entrega y confianza, parir con valor.
Parir , parir , parir , sudor de .
Fragmento de "Parir en casa" de

SEMINARIO ON-LINEEstudios necesarios e innecesarios durante el   en tiempos de  -19El contexto de la   de   nos obliga a...
22/06/2020

SEMINARIO ON-LINE
Estudios necesarios e innecesarios durante el en tiempos de -19
El contexto de la de nos obliga a analizar algunos de los protocolos de atención a las , durante el y el .
Hoy el sistema comenzó a plantear la suspensión de algunos estudios de control en la embarazada. Pero en verdad, ya la OMS () y los profesionales que practican el parto en el marco de los venían recomendando suspender prácticas diagnósticas .
En el próximo vamos a hablar justamente de estos temas y ponerlos en debate.
Los disertantes darán razones para que las comencemos a cuestionar y interpelar las intervenciones “diagnósticas” y la “medicina por las dudas”. Se disparan allí, entre las más conocidas, las innecesarias, como ya venimos planteando desde la Mesa de Trabajo de la Defensoría del Pueblo CABA (), coordinada por .

 Desde  estamos felices de anunciarles esta propuesta donde podrán asistir a la charla en vivo sobre   junto a Alejandra...
16/06/2020


Desde estamos felices de anunciarles esta propuesta donde podrán asistir a la charla en vivo sobre junto a Alejandra Mazzeo ( Lic en Obstetricia - Partera). Un honor poder entrevistarla y que nos cuente de qué hablamos cuando hablamos de parto respetado, cuál es la ley que ampara los derechos y decisiones de la mujer, le niñe y su familia al momento de parir y nacer.
También nos estará compartiendo algo sobre el hermoso trabajo del equipo que conforma en junto a otres profesionales de la salud como el reconocido Dr. Carlos Burgo (.c)
Sumate, Viernes 19 de Junio a las 19 hs desde el VIVO de instagram de y





Jesica y MunayQué desafiante escribir el relato del   de Munay. Si bien en tiempo y espacio los hechos fueron unos, lo s...
10/06/2020

Jesica y Munay

Qué desafiante escribir el relato del de Munay. Si bien en tiempo y espacio los hechos fueron unos, lo siento como un relato vivo, que va mutando con el paso de los días... en sensaciones, recuerdos, pensamientos. Este relato empieza a 28 días de su llegada. El sábado anterior fuimos con Andy al grupo de parejas en Conde. Escuchamos el relato del nacimiento de Eva Luna con el cual nos sentimos muy interpelados. Salimos creyendo que sería ya y que la llegada de Munay sería similar a esa. Quedamos en un estado muy especial... Lola quería parto en casa, su compañero abogado no, lo decidirían en el momento, estaban tranquilos, la sensibilidad, el humor, comentarios, me hicieron verme allí, más cerca del momento. Nos mirábamos con Andy, cómplices. Ese sábado pasó, nos encontró amándonos mucho, despidiéndonos de una etapa y abriéndonos a otra. El naranjo de nuestro patio, venía compartiendo unos grandes y perfumados pimpollos de azahares que, según creíamos, cuando florecieran sería el día. Ya casi todas las flores estaban abiertas. El martes a la madrugada empiezo a perder el , que luego de oír tantos relatos, sabíamos que no quería decir que sea ya, pero sí que algo de movimiento había. Seguimos tranquilos aunque sin haber dormido mucho. Aprovechando el paro general, Andy se quedó trabajando en casa por si había nuevos movimientos, pero no los hubo. El miércoles decidimos que vaya a trabajar porque podía no haber novedades. Empiezo mi día con mucha alegría, había dormido muy bien y me sentía conectada conmigo, con ganas de disfrutar de estar sola (o con Munay en la panza). Así que agarré cuadernos, colores y me puse a dibujar, con música de fondo y un rico sahumerio. En un momento salgo al balcón a disfrutar de la cantidad de flores que la primavera había creado en nuestras plantas, le saqué foto a todas, sólo faltaba que yo me abra, florezca para dar luz a Munay. Al compás de la música que elegimos para ella, me pongo a bailar frente a un espejo que tenemos en el balcón, me siento vital, hermosa, feliz, la siento a ella bailar conmigo, cada vez más cerca, disfruto de ver mi panza enorme. Y en un momento, cuando suena “Inseparables” de Pablo Alborán y Zaz, siento que entre mis piernas se escurre un líquido, algo más líquido que lo que venía saliendo. Sonrío y sigo tranquila, sabía que romper bolsa no significaba urgencia. Llamo a Andy... “estoy en un juzgado ¿es urgente o te puedo llamar en un minuto?”. “Podés llamarme en un minuto”, le respondo. Cuando me llama, le cuento que estoy rompiendo bolsa. “¡Eso sí cataloga como urgente, ya voy para allá!”. Le digo que tranqui, que las contracciones siguen sin ser dolorosas, así que no hay apuro. Yo había quedado con mi vieja que vendría a hacerme compañía un rato “¿le digo que no venga, no?”, no queríamos que la familia sepa que había algo de movimiento para evitar lidiar con más ansiedad de la que ya tenían. Les habíamos dicho que avisaríamos cuando nazca. Así que mejor que no venga. Igual decido llamar a Ale primero para contarle. Me preguntaba que cómo era el líquido, de qué color, si fue todo de una o va cayendo. Que es transparente, que va cayendo pero que la toallita de tela que usaba para el tapón ya no contiene. “Bueno, ponete de los apósitos que te mandamos a comprar en la lista y vamos viendo”. Entro del patio para hacer eso y escucho puerta... mi vieja. “¿Cómo estás? Me pregunta. Mientras me apuro al baño porque esto chorreando... “rompiendo bolsa en este momento”, le digo. “¿Qué hago, qué hago?”, me dice. “Tranqui, falta todavía, tráeme una bombacha del 1er cajón que la que tengo está empapada”. Ya que estaba en casa, se quedó hasta que llegue Andy. Andy, abogado, algo estructurado, super ubicado en el centro y cómo viajar, eligió el subte como forma más rápida de llegar, pero con los nervios lo tomó para el lado contrario. De Tribunales a 9 de Julio. Decidió salir a la superficie, y como de película, paró un taxi y le dijo “lléveme a mi casa”, a dónde dice el taxista, “a Saavedra... arranque y yo le digo”. Cuando llegó a casa, mi vieja se fue y compartimos tranquilos el día, porque las eran aún sin dolor. Recién a las 4:30 am, horario en el que me desvelaba durante el , comencé a sentir contracciones más fuertes. Le digo a Andy que, con mucha calma, las comienza a registrar. Esa calma la sentí todo el tiempo, y era para mí una gran compañía. Él confiaba en lo que sucedía. Esas contracciones eran irregulares, por lo que supimos que todavía no eran “las de verdad”, y a las 8 am se fueron. Me preocupé... en mi cabeza una vez que empezaban, iban in crescendo hasta . La llamamos a Ale quien, durante 10 minutos, nos explica que es normal, que es lo más normal, es un trabajo de pre-parto. Las contracciones son irregulares, y vienen y se van. Yo seguía preocupada, hasta que después de un rato entendí y me calmé. Desayunamos tranquilos y nos pusimos a jugar al “tabú” en el sillón. A las 12.30hs volvieron, ahora sí regulares y dolorosas. Las clasificábamos en una aplicación del celular como suave, medio y fuerte. Con el paso del tiempo esa clasificación dejó de servir porque la que era fuerte, terminaba siendo suave. A la primera hora fueron 10 contracciones, sabíamos que teníamos que llegar a 14 para que empiece el trabajo de parto. Igual le avisamos a Ale. Nos dijo que contemos una hora más y le avisemos. Pensamos que esa hora sería eterna, pero las horas pasaban rápido. Almorzamos, fueron 11 la siguiente hora, y así hasta las 16.30hs. Ahí hubo un quiebre. Las contracciones empezaban cada 2 minutos y eran realmente dolorosas. No las podía atravesar haciendo otra cosa, era vivir eso. Parecía que faltaba poco, “esto es de verdad, ya viene” pensé. Andy la llamó a Ale diciendo que algo cambió, que yo parecía un animal en cuatro patas al borde de la cama, gritando. Más allá de la intensidad, yo seguía bastante conectada con el exterior. En 15/20 minutos llegó Ale, le sentía parte de mi familia, pero no entendía por qué estaba aquí. Quizá algo en mí sabía que faltaba largo rato. A los minutos de su llegada vomité todo el almuerzo, lo cual fue liberador. Me hizo un , no me dolió. Dijo que el cuello se había borrado y que estaba de 2cm de . Como la dilatación había empezado, podía darme un baño de inmersión. El baño duró unos 40 minutos y estaba muy caliente. Por momentos conectaba con que estaba sola, que Ale y Andy estaban charlando en el living. Al salir sentía mis brazos y piernas totalmente débiles. Me acosté en la cama sin fuerzas. Sólo que las contracciones seguían y dolía. No tenía fuerzas para atravesarlas. Ale me tocó la panza. Me dice que ya no está tan dura y que para dilatar tienen que ser bien fuertes las contracciones. Yo no aguantaba más. 2 horas después del anterior tacto, me hace otro. Seguíamos en 2cm sólo que el cuello estaba más blanco. No sé qué implicaba lo del cuello, pero seguíamos en 2. Las últimas horas de dolor y agote no sumaron en nada, y yo no tenía fuerzas para seguir. Me sentía frustrada, triste, angustiada, ese momento fue durísimo. No confiaba en mi cuerpo, creí que no iba a poder parir. Sabíamos que Munay estaba bien por los monitoreos de su corazón y por las patadotas que sentía en mis costillas. En ese momento, cerca de las 19hs, llegó Carlos. Imaginé que Ale lo llamó por lo que percibía de la situación. Incluso antes del tacto, y que tendríamos que definir cómo seguir. Ese fue un momento bisagra... Teníamos que decidir qué hacer, y yo sentía que no aguantaba ni una contracción más. Sin fuerzas ni confianza. Las opciones eran seguir en casa por no sabíamos cuántas horas porque Munay estaba bien, ir a la clínica para intentar parir, con o sin , o . Todo me parecía tremendo porque suponía que faltaba, pero internamente pensé que no habría que ir a la clínica porque me daba tranquilidad saber que había otras opciones para ayudar a Munay a legar y que no dependía sólo de mí. En ese momento no confiaba. Andy dijo que vayamos, ya que muchas horas no aguantaría(mos) y que por cualquier intervención tendríamos que ir. Prepararon todo, y 19.30hs salimos. Carlos en su auto y Andy, Ale y yo en el nuestro. Mientras Ale y Andy acomodaban todo, yo esperaba en la puerta del edificio, mojándome con la lluvia, y ya sentí que algo había cambiado. Hasta ahí mi relato sentí que sería “negativo”, que el nacimiento de Munay no sería algo “lindo de contar”. Más ahí sentí que algo cambió, ya el aire fresco de lluvia me refrescó. Me senté en el auto y Ale me dijo: “sentate sobre tus isquiones y, con cada contracción, vas a vocalizar e intencionar abrir”. Eso hice, me desplomé en el asiento y empezó “mi viaje”. Sentía que al lado mío iban Munay y Taisha, y ya con las primeras contracciones sentí que mi cuerpo “entendió” lo que tenía que hacer, o conecté con la que ya tenía. De hecho sentí que no era la primera vez que paría. Así que durante todo el viaje, unos 45 minutos por calles empedradas, miles de vías de tren, pozos, lomas de b***o, pasé las contracciones vocalizando, gritando, mientras Andy y Ale desde adelante acompañaban gritando “abre, abre, abre, abre”. Cada tanto reconectaba y tiraba un comentario “racional”, dije dónde vivía Gaby Segade, qué hacíamos en el refugio, que si encontraríamos anestesista, pero las conversaciones no las escuché. Llegamos a la clínica Santa Isabel y, mientras Andy estacionaba, yo le dije a Ale que algo había cambiado, que me sentía con energía y que mi cuerpo se estaba abriendo. En los pasillos de la guardia y de , pasé contracciones en cuclillas y vocalizando, vomité en un tachito, seguía en mi mundo. Llegaron Andy, Carlos y Coti. Qué alegría ver a Coti con una sonrisa y la energía de la ronda de panzas. Entramos a la habitación y, tras algunas contracciones, reconecto y digo a Carlos que necesito saber cómo seguía. Yo sentía que había dilatado, pero quería saber si mi percepción era correcta. Me subí a la cama y las contracciones transcurrieron en varias posiciones hasta que me tactan. Entreabro los ojos y veo un pulgar para arriba y me dicen “bien Jesi, bien, seguí, vos seguí”. Era todo lo que quería escuchar, así que seguí. Después me enteré que ese pulgar era el 1 del 6 de dilatación que tenía, pero en el momento no me importaba el número. Al rato sentí necesidad de pujar y le digo a Ale. Creo que me tacta de nuevo y me dice que queda un mínimo por despegar, pero que podríamos ir a la sala de partos. Hacía rato que ya no pensaba en el nacimiento, sólo en el presente de lo que vivía, lo que estaba atravesando. Al salir para la habitación, me esperaba un chico de la clínica con una silla de ruedas. Le digo que prefería no usarla, que podía caminar. Me dice que me tiene que cubrir, yo ni sabía que estaba desnuda. Al llegar, el equipo y Andy se van a cambiar. A mí me ponen un gorrito, ropa y algo en los pies que me s**o al entrar a la sala de partos. La enfermera me dice que me suba a la camilla. “Tengo que parir ahí?”, le pregunto. “Igual ahora te subo el respaldo”, me responde. Era muy alta y angosta, hasta tenía escalerita para subir. No pasa nada de tiempo y me agarra una contracción, así que bajo en cuclillas y de ahí no me levanté por rato. Entraron Andy, Carlos y Coti. Me comentaron que apagaron las luces, que Coti se tiró cuerpo a tierra debajo de la camilla con su celular en la mano alumbrándome, Carlos andaba caminando dando algunas indicaciones, Ale monitoreaba a Munay y Andy me sostenía de atrás sentado en un banquito. Andy me sostuvo todo el tiempo, me transmitió confianza y tranquilidad, aún cuando él no la sentía. La fuerza ahora tenía que ir a la cola “cola, cola, cola” gritaban, y entre contracciones me echaba sobre Andy. “Ahora entre contracciones te vas a parar y mover la cadera”, dijo Ale. Eso hice con ayuda de Andy. Cada indicación a escuchaba, la podía hacer cuerpo, mi cuerpo sabía qué hacer, sólo me lo recordaban. En un momento siento que Munay atraviesa mi cadera, “se me abre la cola”, digo. Después Andy me contó que él, desde atrás vió “cachete...ano...cachete” separados. Coti me dice que ahora la cabecita de Munay estaba en mi sacro, y me indicó que ponga mi mano en mi cola para sentirla, y que, con la próxima contracción lleve con mi mano, la cabeza de Munay a mi va**na, así como con la fuerza del pujo. Eso hice, sentí su cabecita en mi mano. Pensé que entonces podría sentirla al salir por la va**na, pero una vez que empezó a salir “arde, arde, arde!”, empecé a gritar, “me quema!”. En varios relatos había escuchado que cuando la cabeza pasa por la va**na, arde... pero nunca imaginé tanto ardor. Carlos me dice “usá ese ardor para traer a Munay”. Y sí... sabía que era el último esfuerzo, que si salía la cabeza, el cuerpo sal solito. Creo que fueron 4 o 5 pujos para que salga su cabecita, yo estaba más volada que nunca. Le pregunté a Andy si la veía, me dijo que sí. Yo no podía abrir los ojos. Estaba llegando, faltaban instantes para tener ese hermoso ser en nuestros brazos. Sale su cabecita y Carlos le dice a Andy, “pase lo que pase levantala a Jesi”. Supongo que al estar en cuclillas el cuerpito necesitaba lugar para salir. Yo hacía fuerza hacia abajo y la transpiración hacía que nos resbalemos, pero me levantó y salió. Coti la garró y la puso en mi pecho. La recibimos Andy y yo parados, abrazados, aún unidas por el cordón. De repente estoy en la camilla, con Munay en mi pecho, prendida a la teta, succionando su primer sorbo de calostro y mi hermoso compañero a mi lado, emocionado, agradeciéndome por haber traído su hija al mundo, y yo le pregunto “¿es linda?, ¡no la veo!”, aún seguí en el viaje. Andy pide cortar el cordón una vez que dejó de latir y lo hace. Es tan hermoso ser compañeros, fuente de calma, amor, placer, belleza, me siento tan agradecida que nos hayamos encontrado, elegido y creado esa hermosa vida. Andy y Munay se van con el neonatólogo que apareció una vez que la beba salió. Y nos quedamos con Ale, Carlos y Coti para seguir con el parto. Carlos me avisa que me haría unos masajes para ayudar a que salga la placenta. Yo no quería que me toquen, mi cuerpo estaba muy sensible, no entendía nada... sale la placenta y me da placer, me aprietan el vientre para que salga la sangre (la siento salir a chorros), y ayudar a que el útero se contraiga y vuelva a su lugar. No fue agradable, ja!. Ale me dice que tiene que mirar si me desgarré. Acerca sus dedos con cuidado y suavidad, e igual sssssss.... no quería que me toque ahí, mega sensible. Me dice que estoy perfecta, que no hay que dar ni un punto, sólo hay un raspón que se va solito. Qué alegría! Me dijo que fue porque la cabeza tardó en salir, así que fue suavemente abriendo. Volvió Andy y Coti nos mostró la placenta “este lado lo veía ella en la panza, acá quedó un pedacito de la bolsa, miren qué hermosa, tiene forma de corazón y está joven”. Nos fuimos los 6 a la habitación y, mientras Munay tomaba la teta, fuimos reconstruyendo el relato, volviendo un poco a tierra, a encontrarnos de a 3. Ahí nos enteramos de cosas que no supimos, sobre todo yo. Momento de compartir, de celebración, de reconocimiento. En todo momento me sentí en casa, en familia. Gracias a como nos entregamos al proceso, a habernos encontrado con estas 3 grandes personas, amorosas, comprometidas, profesionales, sensibles, agradecimiento infinito. Definitivamente me sentí respetada, escuchada, acompañada, lo mismo hacia Andy y Munay. Qué mágico todo. El cuerpo sí sabe, yo sí supe, y somos en sociedad, y ahí estábamos los que teníamos que estar para presenciar, poner el cuerpo y amor a tu llegada, hija. Sabio y pequeño ser, grande, nuevo y antiguo, ojos con profunda mirada que da la tranquilidad que todo va bien. Buena vida amada Munay.

Me fui de la ronda y llevé a Loli en el auto. Me Habló del zodíaco. Le dije que no entendía nada de signos y que era cap...
08/06/2020

Me fui de la ronda y llevé a Loli en el auto. Me Habló del zodíaco. Le dije que no entendía nada de signos y que era capricornio, que era demasiado concreta y que me gustaría ser más espiritual pero no podía porque era capricornio. Me dijo que ella no había comprado ninguna de las cosas de la lista, le dije que yo ya tenía todas. Me despidió con un beso en un semáforo que estaba en verde.

A todos les había dicho que la fecha era el quince, pero los que sabían me decían que era después.

El quince empezó, y por primera vez percibí el instante justo en el que algo empieza. Por primera vez también me di cuenta que la que sabía era yo.

Abrí los ojos en el momento en que mi interior se derramaba dejando una huella en nuestra cama.

El colchón mojado y una bolsa rota. Cuando el porvenir es próspero y la reacción nula, a mí no se me ocurrió pararme.

Agradezco que la llegada haya sido en tiempo de y que por whatsapp me digan que podía ponerme de pie e ir al baño. Siendo judía de tradición, de convicción laica y con unas ganas locas de apostatar, lo único que se me ocurría era pedir y agradecer.

Pedía desde octubre, desde que el entró en mi vida en el mismo momento en que una gota de p*s se metió en el test y me lo contó.

No sabía qué era ese movimiento constante que me decía cosas al oído, fui entendiendo con cada contracción que era Miedo. Miedo a perderlo, a que tenga algún problema, a sentirme mal, a que no crezca, a que la panza sea demasiado grande, a que se me deforme el c**o y nunca vuelva a su lugar. Miedo a que nueve meses sean eternos o se me escurran entre las preocupaciones. Miedo a las vitaminas, el ácido fólico, las cremas y al plan materno infantil. Miedo a osde. A la plata. A que nazca en el hospital y a que nazca en casa. Miedo a que no nazca y quede en el limbo de la vida sin poder entrar. A que no se de vuelta o venga dándole el c**o al mundo. A que se enrosque con el cordón. Miedo a no dormir por que llore mucho o que no llore y reviente de angustia. A que no agarre la teta, a que tome mamadera. Miedo a la fórmula. A la vitamina k, a la hepatitis b, al pet y al angelito de la guarda. Miedo a ser caprichosa, egoísta y a que no me importe. Miedo a no coger nunca más. A como quede mi conchita. A no hacer el amor. A parir un perrito. Miedo a que no lo pueda hacer feliz, a que no me reconozca, no se ría. A la c**a y al p*s. A que mi mamá me agobie, a que no esté mi mamá y mi papá. Miedo a que le hagan bulling, que sea gordo, flaquito, autista, feo, malo o muy buenito. Miedo a que no crezca bien, a que se vaya muy rápido, que sea policía. Tengo miedo a que sea policía o drogadicto, religioso, reformista, economista o revolucionario con convicciones distintas a las mías. A su mundo, a que me enseñe y no poder aprender, Miedo a que seamos tres.

El miedo es camaleónico y esa mañana había tomado la forma de que no iba a poder sacarlo de mí. Pero caía agua y caminaba fruncida porque a la misma vez temía que se me escapara.

Estaba Vale, que limpia mi casa y la de mis papas. Ella no es mamá y toda su familia la señala con el dedo porque es de Paraguay y allá las mujeres tienen hijos. Ella fue también mi mamá, y mi mamá fue la suya y ella fue también mamá de mi mamá. Pensaba eso ahora que iba a ser mamá y mientras ella me pregunta quien mojó el p*so que acaba de encerar, yo me reía de que la palabra mamá dejaba y empezaba a tener sentido.

Me dijo que vaya al hospital y yo no le dije nada porque es algo que uno tiene que ocultar porque a Vale la asustaba, olvidando que llegó al mundo sobre los yuyos que nacen de una tierra colorada.

No sé cuándo llegó Facu o si siempre había estado ahí. Su miedo era callado porque quería hacerlo todo bien. Yo me iba despidiendo del bien y del mal. Facu siempre iba a estar ahí.

Anotamos el tiempo como si fuera algo que se podríamos guardar en una agenda. Pero el tiempo era mucho y no entraba en las hojas. Recién era viernes por la mañana y el reloj de este mundo que me tenía acostumbrada al ya, no me dejaba entender que la calma y Pedro vienen despacio y que yo solo tenía que poder bailar al compás.

Pasé un viernes con cosquillas, acompañada por Daniela que le hace culto a la amistad, al y a la rebeldía. A mi amor que no durmió porque yo no dormía y así se define compañía.

Ale y Carlos vinieron desde Maschwitz a la velocidad que solo ellos tienen para atravesar autop*stas en hora pico. Me dijeron que faltaba y que intentara descansar, pero yo no quería perderme ni un segundo de la nada más hermosa que estaba andando.

Sé que paso la noche por que me lo contó el sillón.

Quiero escribir con un hilo y no imágenes sueltas, porque soy concreta, porque soy de capricornio y porque leí en algún lado que en definitiva es el cuento que les voy a contar para sobrevivir. Me apareció esta frase, como apareció el sábado y como aparecieron Ale, Dani y Mariana devuelta en casa. Ellas que estuvieron doce horas entre el living, el baño y la cocina y yo que tenía miedo que se aburran.

Carlos se asomaba y desaparecía al ritmo de un color, no sé dónde se iba. Le dijo a Ale vamos que falta y ella lo miró con los ojos que dicen no y que cuentan un pacto de compañía. Un pacto que tenía conmigo que también lo habíamos sellado con los ojos, he incluso pude yo, no haberme dado cuenta.

Todo esto me lo contaron las paredes de mi casa porque ese día toda la casa escuchaba y aprendía a hablar. Ahora la casa acuna a Pedro que a veces llora.

En mi conciencia blanda se filtra el sonido de un teléfono silenciado y mi mamá llamando, la selección empatando en el esperado año del mundial. Yo que siempre fui tan mundialista, nunca supe del penal errado que mandaba al último cajón todas las camisetas albicelestes que le habían regalado a Pedro que nunca estrenó y hoy ya son chicas porque tres meses pueden ser una eternidad.

Pensé que Pedrito nacería argentino y amado y el miedo a condicionarlo se reía escondido en un zócalo de madera.

No podría decir que pasaba o que intentaba hacer. Pero puedo jurar que intentaba algo como nunca intenté algo en toda mi vida. Probé con vocales, en la ducha e inmersión. Caminando, acostada, intentando dormir. En el inodoro. Me hice p*s y me hice casa y volví a buscar la fuerza. Temblaba. Temblaba de alegría, de mis músc**os chorreados, temblaba porque no podía hacer otra cosa y porque me amigaba con el miedo que me contaba al oído y me decía que él no era tan malo y que ahora íbamos a ser amigos y criar juntos a mi hijo.

Intentaba algo con todo el cuerpo.

Carlos brotaba profetizando que faltaba y había que esperar y yo ya no sabía qué más esperar porque sentía todo mucho. Las piernas, las tetas, las caderas y una sopa de verdura, el útero cansado porque los úteros se cansan. Los chicos que me gustaban y yo que ya no era chica, que estaba pariendo e iba a ser mamá. Las mamás eran grandes y yo era una mujer. Uva y su sabia cadencia, Consejos de Mariana que estudió con hijos y se recibió pese a su suegra. Caricias de Daniela. Facu que quería hacerme todo bien. Quería hacerme todo bien. Mi c**o y el saber que estaba más cerca, pero se volvía a alejar. Ale, su presencia y el sillón que también estaba impaciente y me decía que devuelta se iba a hacer de noche.

Carlos se decide y me baja con la gomera de la rama en la que estaba paseando. Pone los puntos, me habla concreto y me dice que le empuje los dedos y que son cuatro pujos y que si yo quería Pedro estaba listo para llegar, recalculando y yo que entendí porque soy de capricornio.

Me senté en el sillón y pujé como creí que había estado haciendo hace 32 horas pero esta vez con la decisión en la mano, Facundo en la espalda, los pies en la tierra y abrazada al miedo.

Nació Pedro enroscado en su cordón y la placenta se estalló de felicidad dejando una marca en la pared que hace juego con la de la fuente en la cama. Pedro quiso mi teta, mi pecho, mi cama, a mi y a su papá.

Habiendo apostatado volví a dar la gracias, a Ale, a Carlos, a Mariana, a Daniela, a la vida, a Facu, al cielo, a ustedes y al sillón.

Esta vez el teléfono sonó con ruido y mis papás y mi hermana estaban atrás de la puerta con un taper lleno de empanadas y yo que pensaba que no podía, me ponía cada vez más feliz.

Dormí en mi cama con Pedro, Uva y Facu; para esperar el domingo que era el día del padre y yo de , tan concreta y habiendo comprado todas las cosas de la lista, había traído al mejor regalo.

Hannah y AntoniaMi decisión debe ser respetada sea cual sea.   o en clínica,   programada o  **nal sin intervención, tod...
03/06/2020

Hannah y Antonia
Mi decisión debe ser respetada sea cual sea. o en clínica, programada o **nal sin intervención, todo es válido siempre y cuando sea nuestra decisión.."

En mi caso decidimos tener a Antonia en casa, hicimos todo el acá que fueron 30 horas de , , , gritos y dolores acompañada por las y mi compañero 💜. Finalmente decidimos ir a la clínica por una cesárea necesaria que resultó de la mejor manera, seguí acompañada en todo momento y todo lo que fue sucediendo fue siempre mi decisión y de Antonia 🙏🏼🤱🏼.

Naty, con Simón y con Nina.Nació Simón y todavía veía borroso de lo que había llorado cuando me dijeron que íbamos a  . ...
02/06/2020

Naty, con Simón y con Nina.
Nació Simón y todavía veía borroso de lo que había llorado cuando me dijeron que íbamos a . En el quirófano tenía a mis una de cada lado ayudándome a vocalizar una “A” para poder estar más tranquila
Lo ví llegar con sus ojos abiertos al mundo y las lágrimas de enjuagaron a las de tristeza. Y ahí entendí. Ese pequeño con su minúscula existencia vino a ponerme en la cara todos mis miedos, dar vuelta prejuicios y contarme que la vida brota, irrumpe, como sea, donde sea.
La cesárea es también una manera de .
Un año después, una bebita crecía en mi panza. Y todo volvió a empezar, con otras preguntas y otros muchos miedos que fuimos desenredando durante nueve meses con mi compañero y de la mano de las parteras del amor.
Así fue como finalmente Nina nació en . Pude sentir como salía, despacito y escurridiza, directo a mi pecho.
, lo llaman... porque después de la cesárea puede haber un , y eso no es una utopía, es una posibilidad biológica y un derecho.
**nal

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