06/10/2025
Imagina que en una familia hay alguien que fue olvidado, rechazado o simplemente nunca se habló de él: puede ser un abuelo que emigró y desapareció, una tía que no encajaba o un hermano que murió muy pronto. Aunque se intente borrar su existencia, en lo profundo del sistema familiar esa persona sigue siendo parte.
Cuando alguien queda “fuera del mapa”, las generaciones siguientes, sin darse cuenta, pueden cargar con esa ausencia. Un nieto o bisnieto podría repetir patrones, emociones o destinos que en realidad no son suyos, como si intentara darle un lugar a quien fue apartado. Es una especie de lealtad invisible: el alma familiar busca completarse, recordando lo que fue negado.
Por eso, reconocer y honrar a todos los que pertenecen, sin excluir a nadie, abre un espacio de alivio y libertad. Es como si al incluirlos, los descendientes quedaran más ligeros y pudieran vivir su propia vida en lugar de repetir la historia de otros.