15/12/2025
Volver llorando de comprar ropa, odiar lo que ves en el espejo, sentir que “no tenés constancia”…
lamentablemente no es raro. Pasa mucho, lo escucho a diario en el consultorio. Y en verano, todavía más.
Pero que sea frecuente no significa que tengas que normalizar vivir peleada con tu cuerpo.
El problema no es tu peso ni la estética.
Es el vínculo que tenés hoy con tu imagen, con vos, con tu exigencia interna.
El cerebro suele hacer malas jugadas:
tiende a enfocarse en lo que consideramos que es un defecto, a agrandarlo y a borrar todo lo que sí funciona.
Por eso es importante aprender a reconocer más tus atributos y sacarle el foco a los defectos. No es negación, sino tener una mente más positiva y mejorar la conexión mente cuerpo
Si constantemente nos hablamos mal, tenemos malos pensamientos sobre uno mismo y una mirada muy crítica: es poco probable que aparezca el amor propio
Nadie cambia desde el odio.
Nadie se cuida desde la vergüenza.
Primero viene la reconciliación.
Mirarte con menos castigo y más amor.
Y recién desde ahí, empezar cambios pequeños, posibles y sostenidos.
No se trata de encajar.
Se trata de sentirte a gusto con vos misma.
Los cuerpos sienten, tanto el amor como el desprecio, y hay que nutrirlo de amor, porque es el envase que nos permite vivir, estar para los demás, y disfrutar.
No te castigues 🥺
💬 ¿Te sentiste identificada con alguna parte del carrusel?
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