Dra. Nadia Vaschuk Semper

Dra. Nadia Vaschuk Semper Médica Psiquiatra

27/03/2026

Este es un tema incómodo.
Y justamente por eso, necesario.

El caso de Noelia Castillo Ramos abre preguntas que en psiquiatría no podemos esquivar.

Pero hay algo muy importante que aclarar:
no tengo acceso a la historia clínica de la paciente, que es confidencial y reservada,
y este contenido no pretende analizar su caso en particular.

Esto es una reflexión general, basada en lo que es de conocimiento público,
para poder pensar —desde la salud mental— situaciones que muchas veces se simplifican demasiado.

Porque hay algo que en psiquiatría sabemos muy bien:
no todo deseo de morir es una decisión.
Y no todo lo que parece una decisión… ocurre en libertad.

Entre esas dos cosas trabaja la psiquiatría.
Entre el sufrimiento, la desesperanza, la enfermedad, la autonomía, la capacidad de decidir y la libertad real.

Y ese es un terreno muy complejo.
Muy delicado.
Muy profundo.

Por eso estos temas no se pueden discutir livianamente,
no se pueden discutir desde slogans,
no se pueden discutir sin conocimiento,
y sobre todo, no se pueden discutir sin humanidad.

Porque cuando hablamos de esto, estamos hablando de personas.
Y cuando hablamos de personas, las certezas absolutas suelen ser peligrosas.

En estos temas, más que certezas,
necesitamos profundidad, cuidado… y humanidad.

Te mando un beso.

Hay temas de los que casi no hablo.No porque no sean importantes, sino porque son demasiado profundos y demasiado doloro...
24/03/2026

Hay temas de los que casi no hablo.
No porque no sean importantes, sino porque son demasiado profundos y demasiado dolorosos para convertirlos en una discusión.

Durante muchos años en este país discutimos desde lugares opuestos, desde el enojo, desde la ideología, desde la grieta. Pero hay algo que como sociedad no deberíamos perder nunca de vista: el ser humano.

Porque más allá de cualquier discusión política, social o histórica, hay algo que es innegable: los traumas sociales existen.
Y los traumas colectivos dejan marcas que atraviesan generaciones.

Los que trabajamos en salud mental lo vemos todos los días.
El trauma no termina cuando el hecho termina.

El trauma sigue en los silencios, en los miedos, en las formas de criar, en las formas de amar, en las formas de reaccionar, en las formas de ver el mundo.

Por eso, tal vez la pregunta no sea quién tenía razón.

Tal vez la pregunta más importante sea otra:

¿Qué sociedad queremos construir para que esto no vuelva a pasar nunca más?

Esa también es nuestra tarea.
Como profesionales.
Pero sobre todo, como seres humanos.

Te mando un abrazo.

21/03/2026

MOVETE
Como puedas.
Por donde puedas.
En bici, caminando, corriendo…
rápido, lento, aprendiendo.
No hace falta que te salga bien.
Lo importante es moverte.

Porque cuando te movés pasan cosas:
te cruzás con otros, conversás, te reís, aprendés…
y sin darte cuenta también enseñás.

El cuerpo se activa.
La cabeza se ordena.
Y algo adentro cambia.
No sabés lo bien que te hace moverte.

Y si hoy no podés…
si de verdad no podés,
pedí ayuda.
Pero no te quedes solo.

Te mando un beso 🤍

21/03/2026

¿Por qué sentimos que poner un límite es ser mala onda?
¿En qué momento confundimos límite con enojo?
Como si para decir “hasta acá” hubiera que gritar, molestarse o ponerse en un lugar agresivo.

Y no.
Un límite no es enojo.
Un límite es claridad.
Es poder decir:
👉 esto sí
👉 esto no
👉 y si se cruza, hay una consecuencia

Imaginate esto: pasás un semáforo en rojo, te hacen una multa y el juez te explica con total
calma que tenés que pagarla.
No está enojado.
No te grita.
Pero el límite está.

Eso es un límite:
consecuencia + responsabilidad + reparación.

No hace falta levantar la voz.
No hace falta pelear.
No hace falta explotar.

Lo que pasa es que tenemos un tema con los límites.
Creemos que si no estamos enojados, no son válidos.
O peor, que somos “fríos” o “cínicos”.
Y entonces terminamos haciendo dos cosas:
o no ponemos límites,
o los ponemos mal.

Y ahí aparece la agresión.
Y desde la agresión, ningún vínculo se sostiene.
Los límites claros no rompen vínculos.
Los ordenan.
Y muchas veces, también te ordenan a vos.

💬 ¿Te cuesta poner límites sin enojarte?

18/03/2026

¿Tenés impulsividad, inestabilidad y ansiedad?

Entonces aparece la pregunta que veo todos los días en el consultorio:
👉 ¿Es TDAH?
👉 ¿Es Trastorno Límite de Personalidad?

Cuando la ansiedad entra en escena, todo parece lo mismo.
Pero clínicamente, no lo es.

📍En el cuerpo y la acción
En el TDAH, la impulsividad es cognitiva: actúo sin pensar.
La ansiedad satura la cabeza, acelera ideas, desordena el freno inhibitorio.
En el TLP, la impulsividad es emocional: actúo porque no soporto lo que siento.
La ansiedad no satura, desborda. Empuja a hacer algo para calmar una emoción intolerable.

📍En la emoción
En el TDAH, la emoción sube… pero baja rápido.
La ansiedad es intensa, pero transitoria.
En el TLP, la emoción es intensa, prolongada y reactiva al vínculo y al contexto.
La ansiedad se vive como amenaza, abandono, vacío.

📍En la identidad
El TDAH tiene una identidad estable, con autoestima ligada al rendimiento.
La ansiedad hace dudar, pero no rompe el “quién soy”.
En el TLP, la ansiedad impacta directo en la identidad:
vacío, cambios en la autoimagen, en los valores, en el sentido de sí.

📍En los vínculos

En el TDAH, hay torpeza y desorganización social.
En el TLP, hay relaciones caóticas, ciclos de idealización y devaluación, y un miedo intenso al abandono.

📍 En la cognición
El TDAH tiene un déficit ejecutivo real y persistente.
En el TLP, la desorganización cognitiva aparece solo durante crisis emocionales.

📍 En la historia clínica
El TDAH empieza en la infancia, aunque no haya sido diagnosticado.
El TLP emerge en la adolescencia o adultez joven.

👉 Entonces, ¿qué hace la ansiedad?

En el TDAH, la ansiedad satura la mente.
En el TLP, la ansiedad desborda la emoción.
Diferenciarlos cambia todo:
🔹 el tratamiento
🔹 el pronóstico
🔹 y tu calidad de vida

Pueden parecerse.
No son lo mismo.

Hablemos de salud mental. Hablemos de lo que te pasa.

Te mando un beso.

17/03/2026

¿Tenés impulsividad, inestabilidad y ansiedad?
Entonces aparece la pregunta que veo todos los días en el consultorio:

👉 ¿Es TDAH?
👉 ¿Es Trastorno Límite de Personalidad?

Cuando la ansiedad entra en escena, todo parece lo mismo.
Pero clínicamente, no lo es.

🧠 En el cuerpo y la acción
En el TDAH, la impulsividad es cognitiva: actúo sin pensar.
La ansiedad satura la cabeza, acelera ideas, desordena el freno inhibitorio.
En el TLP, la impulsividad es emocional: actúo porque no soporto lo que siento.
La ansiedad no satura, desborda. Empuja a hacer algo para calmar una emoción intolerable.

💥 En la emoción
En el TDAH, la emoción sube… pero baja rápido.
La ansiedad es intensa, pero transitoria.
En el TLP, la emoción es intensa, prolongada y reactiva al vínculo y al contexto.
La ansiedad se vive como amenaza, abandono, vacío.

🪞 En la identidad
El TDAH tiene una identidad estable, con autoestima ligada al rendimiento.
La ansiedad hace dudar, pero no rompe el “quién soy”.
En el TLP, la ansiedad impacta directo en la identidad:
vacío, cambios en la autoimagen, en los valores, en el sentido de sí.

🤝 En los vínculos
En el TDAH, hay torpeza y desorganización social.
En el TLP, hay relaciones caóticas, ciclos de idealización y devaluación, y un miedo intenso al abandono.
📚 En la cognición
El TDAH tiene un déficit ejecutivo real y persistente.
En el TLP, la desorganización cognitiva aparece solo durante crisis emocionales.

⏳ En la historia clínica
El TDAH empieza en la infancia, aunque no haya sido diagnosticado.
El TLP emerge en la adolescencia o adultez joven.

👉 Entonces, ¿qué hace la ansiedad?
En el TDAH, la ansiedad satura la mente.
En el TLP, la ansiedad desborda la emoción.

Diferenciarlos cambia todo:
🔹 el tratamiento
🔹 el pronóstico
🔹 y tu calidad de vida

Pueden parecerse.
No son lo mismo.

Te mando un beso.

14/03/2026

💡💭 ¿Saben de dónde salen las ideas de los reels? De mis pacientes.

Yo sigo escribiendo todo a mano. No me gusta estar en la
computadora mientras alguien me habla. Me resulta
incómodo, como si estuviera cargando datos en un call
center o en un banco. Entonces escucho, conversamos…
y escribo.

Y mientras escribo, a veces aparece una idea.
No para esa persona solamente, sino algo que pienso:
esto también le podría servir a otros.

Son conversaciones reales, preguntas que aparecen en el
consultorio, cosas que creo que pueden servir más allá de
esa persona que está sentada conmigo.

Como les dije hace un año, cuando empecé este espacio:
Este es un espacio de comunicación.
Un lugar para ayudarte a entender un poco mejor lo que
te pasa y, sobre todo, para que sepas cuándo es
momento de consultar.

Por eso te quiero preguntar algo:
¿Qué temas o problemáticas sentís que todavía no
abordamos y te gustaría que podamos charlar acá?

Te mando un beso y me quedo a leerte.

10/03/2026

⛔La inteligencia artificial no es una herramienta para atender la salud
mental.
Y no lo digo desde un lugar ideológico ni comercial (por las dudas haga falta aclararlo 🙄)

La IA puede ser útil. Yo misma la uso.
Pero la uso como lo que es: una herramienta.
Un gran bibliotecario.
Alguien que te acerca artículos, revisiones, diagnósticos posibles, que te ayuda a ordenar información que vos ya sabés dónde buscar y cómo interpretar.

Pero eso es posible porque yo estudié medicina y psiquiatría.
Conozco las bases. Sé qué preguntar, qué descartar, qué revisar.
Si yo no tuviera esa formación, no podría usarla así.
Sería como pedirle a alguien que diseñe una casa con IA sin haber estudiado arquitectura.

Y en salud mental hay algo todavía más profundo.
La inteligencia artificial no tiene espíritu.
No tiene experiencia humana.
No puede percibir matices emocionales reales.
No puede comprender lo que pasa entre dos personas cuando alguien habla de su dolor.

Puede decir muchas cosas correctas.
Puede sonar convincente.
Pero no puede atenderte.

La salud mental sigue siendo, en esencia, un encuentro humano.

Usá la tecnología para aprender, para informarte, para ordenar ideas.
Pero cuando se trata de tu salud mental, buscá un profesional y un vínculo humano real.

Te mando un beso.

10/03/2026

Cuando estudié medicina, nos enseñaban un modelo muy vertical: el médico decía qué había que hacer y el paciente debía ajustarse a eso. Si no lo hacía, debía buscar otro médico.

Hoy sabemos que la relación médico–paciente es otra cosa.
Es una relación colaborativa.
Es una relación humana y afectiva.

Sí, el médico tiene un saber técnico. Pero ese saber no es absoluto ni definitivo. La medicina cambia todo el tiempo. Lo que hoy parece indiscutible, en unos años puede revisarse.

Por eso, si no sé qué hacer, derivo.
Si tengo dudas, interconsulto.

Nuestra función no es imponer.
Es orientar, acompañar y guiar.

Porque muchas veces el paciente no está listo para los pasos que el médico cree que hay que dar. Y eso también es parte del proceso.

La mayoría de los pacientes llegan al consultorio con algo muy delicado en las manos: su vulnerabilidad.
Ponen su corazón, su historia y su confianza frente a nosotros.

Y ahí es donde la soberbia se vuelve peligrosa.

Medicina y soberbia no van juntas.

Además, cualquiera que haya ido a congresos lo sabe:
lo que hoy parece “lo mejor que se puede hacer”, dentro de algunos años puede demostrarse que no lo era tanto.

Por eso, después de tantos años, hay algo que intento no perder nunca: la humildad para seguir aprendiendo.

Y por eso también quiero decirte algo importante.

Si alguna vez tuviste una mala experiencia con un profesional, si sentiste que no te escucharon, que te hablaron desde la soberbia o que no hubo espacio para conversar… no abandones la búsqueda de ayuda.

La salud mental es demasiado importante para quedar atrapada en una mala experiencia.

Buscá un profesional con el que puedas construir una relación de respeto, de diálogo y de confianza.
La medicina —y especialmente la psiquiatría— funciona mejor cuando es un trabajo en equipo entre médico y paciente.

Cuidá tu salud mental.
Consultá.
Y si no te sentís escuchado, buscá hasta encontrar un espacio donde sí lo estés.

Te mando un beso

A veces un logro es algo tan simple —y tan profundo— como volver a respirar bien.Como animarse a cambiar un hábito de mu...
05/03/2026

A veces un logro es algo tan simple —y tan profundo— como volver a respirar bien.
Como animarse a cambiar un hábito de muchos años.
Como darse cuenta de algo que durante mucho tiempo negamos.

Durante años tuve el río Paraná muy cerca… y pensaba que “elegía” no nadar.
Caminaba, andaba en bici, iba al gimnasio.
Pero nadar implicaba algo que durante mucho tiempo no tuve: aire.

Dejar de fumar después de 25 años fue un logro enorme.
Y nadar en el Paraná se volvió, para mí, el broche de oro de ese proceso.

Aire puro.
Respirar a tiempo.
Estar presente.
Estar atento.

También descubrí algo más:
que los amigos están ahí,
que incluso abajo del agua se puede “escuchar” música de otra manera,
y que el río —mi río, mi Corrientes— tiene algo que no se puede explicar fácil.

Paz.

Y qué importante es sentirla.
No tiene precio.

Los logros verdaderos a veces no se ven desde afuera.
Pero por dentro cambian todo.

💬 Hoy te propongo algo simple:
celebrá un pequeño logro tuyo.
El que sea. A veces ahí empieza todo.

Te mando un beso

03/03/2026

Siento que incorporamos la lógica de los titulares dramáticos a nuestra propia cabeza. Como si tuviéramos un zócalo rojo interno diciendo:
🚨 “Esto no está funcionando.”
🚨 “Estoy retrocediendo.”
🚨 “Ya volví a estar como antes.”
Vivimos los procesos con lógica de noticia urgente.

Pero si estás atravesando un duelo, un cambio, una terapia, un desafío personal… ¿de verdad esperamos que todos los días sean buenos? 🙄

No todos los días van a ser buenos.
Y eso no significa retroceso.
Significa proceso.

El problema es que el dramatismo cambia la perspectiva.
Cuando repetís internamente que todo está fallando, terminás creyéndolo.
Y lo que era un día difícil se transforma en una catástrofe.

Te propongo algo distinto.
En vez de:
“Esto no funciona.”
Probá con:
“Hoy no fue un buen día.”
“Estas horas están siendo pesadas.”
“Veamos cómo sigue mañana.”

📺🚫Es necesario que pongamos esto en contexto:
la vida real no es un titular de Crónica TV.

Te mando un beso ❤️

28/02/2026

¿Somos modernos… o seguimos siendo vintage cuando se
trata de la familia?

Podemos elegir casi todo: dónde vivir, con quién estar, si tener
hijos, qué carrera seguir, cuándo irnos.
Tenemos una libertad que otras generaciones no tuvieron.
Pero emocionalmente, muchas veces seguimos atados a
códigos antiguos.

En consulta escucho mucho esto:
“Sé que es mi decisión… pero me siento culpable.”
Y esa culpa no siempre tiene que ver con haber hecho algo
incorrecto.
Tiene que ver con haber hecho algo distinto a lo esperado.

La familia es nuestro primer territorio emocional. Ahí aprendimos
qué es amor, pertenencia, lealtad. Y aunque el mundo cambie
rápido, esos aprendizajes no siempre se actualizan al mismo
ritmo.
Entonces aparece una tensión silenciosa:
queremos vivir nuestra propia vida, pero no queremos
desordenar la de los demás.
Queremos elegir, pero sin sentir que estamos traicionando.

El desafío no es romper con la familia.
Es construir vínculos que puedan tolerar la diferencia.
Entender que crecer no es abandonar.
Y que amar no implica controlar.
Tal vez la verdadera madurez familiar no sea estar siempre de
acuerdo, sino poder quererse aun cuando los caminos no
coinciden.

¿Te pasó sentir esa tensión entre lo que querés y lo que se
espera de vos? Te leo en los comentarios.
Te mando un beso.

Dirección

Buenos Aires

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