17/03/2026
Muchos aneurismas viscerales se descubren de manera incidental, durante una ecografía, una tomografía o una resonancia realizada por otro motivo. Son dilataciones anormales de las arterias que irrigan órganos como el bazo, el hígado, el riñón o el pulmón y, aunque a menudo no generan síntomas, pueden implicar riesgos según su tamaño, localización y contexto clínico.
En determinadas situaciones —como dolor persistente, crecimiento progresivo o planificación de un embarazo en pacientes con aneurisma esplénico— la evaluación y el tratamiento oportuno son fundamentales. Además de la cirugía convencional, la medicina endovascular ofrece alternativas como la embolización por catéter, un procedimiento mínimamente invasivo que permite tratar el aneurisma desde adentro del vaso.
Ante un hallazgo vascular inesperado, no lo minimices. Una valoración especializada puede definir si es seguro observar o si conviene intervenir a tiempo.