20/11/2025
Hay algo que casi nadie comprende:
cada palabra que sale de tu boca
es un código que tu mente toma como una orden.
Cuando dices “no puedo”,
tu cuerpo se apaga.
Cuando dices “me duele”,
tu energía se contrae.
Cuando dices “tengo mala suerte”,
tu alma empieza a comportarse como si fuera verdad.
No porque sea un “milagro barato”…
sino porque tu mente crea caminos
para que la realidad coincida con lo que afirmas.
Pero escucha esto…
Cuando dices “sí puedo”,
tu energía se expande.
Cuando dices “yo merezco”,
tu vida comienza a moverse hacia ti.
Cuando dices “ya está hecho”,
el universo toma nota.
Tu voz es vibración,
y la vibración es creación.
Lo que repites se vuelve hábito.
Lo que afirmas se vuelve creencia.
Y lo que crees…
se vuelve destino.
Si supieras la fuerza que tiene una sola frase,
serías más cuidadoso con lo que te dices
cuando nadie te escucha.
Hablar no es “hablar”.
Hablar es programar.
Programarte a ti.
Programar lo que atraes.
Programar la vida que estás por vivir.
Así que empieza hoy:
cambia tu lenguaje y cambiarás tu mundo.