27/03/2022
🌱DIABETES Y CBD 🌱
El CBD es muy buena opción para tratar algunos de los síntomas de la diabetes. Sin embargo, no debes considerarlo como único tratamiento, ya que, si tu caso particular de diabetes requiere suplementos de insulina, no puedes dejar de utilizarlos. El cannabidiol únicamente puede ayudarte a sacar mejor provecho de tu tratamiento actual, y de mejorar tus hábitos alimenticios. También puede ser de ayuda para disminuir el dolor y la inflamación, muy comunes en la diabetes tipo 1.
1. Desinflamatorio pancreático para los pacientes con diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 es famosa porque es aquella que no tiene prevención aparente, ya que suele ser consecuencia de problemas pancreáticos o genéticos. De hecho, quienes más las padecen son los niños o jóvenes. Cuando es el páncreas es el responsable de desencadenar la enfermedad, usualmente se debe a un mal funcionamiento de éste, que a su vez es comúnmente ocasionado por una inflamación de la glándula.
2. Reduce el dolor derivado de la diabetes
La diabetes puede afectar al organismo en gran medida con el paso del tiempo. Uno de los daños más comunes que se observan es a los nervios del cuerpo del paciente o mejor conocida como neuropatía, haciendo que éste sufra de diversos dolores. El CBD es conocido entre otras cosas por sus propiedades analgésicas y desinflamatorias, así que todo apunta a que es un gran tratamiento para esta condición.
3. Podría reducir la obesidad, regular la glucemia y prevenir la diabetes tipo 2
Se ha demostrado que el receptor CB1 del sistema endocannabinoide de nuestro cuerpo, está relacionado con el apetito. De hecho, cuando una persona consume ma*****na y siente la famosa necesidad de comer o “bajonear”, se debe precisamente a que este receptor se ha activado. Técnicamente hablando, su inhibición tendría el efecto contrario, disminuir o regular el apetito del consumidor.
Tal como intuimos, el Tetrahidro-Cannabivarin (THCV), otro de los cannabinoides presentes en la ma*****na, puede inhibir la acción de este receptor, y contribuir a la regulación de la glucemia y por consecuencia, prevenir o disminuir la obesidad y los problemas que conlleva, como la diabetes tipo 2.