28/05/2025
🕊️ Hay días en los que me pregunto si mi trabajo como terapeuta es relevante.
Días en los que el cansancio se mezcla con el silencio del otro lado del consultorio.
Días en los que no hay progresos visibles, ni frases memorables.
Solo el intento de estar. De sostener. De acompañar en lo incierto.
Me lo pregunto en esos momentos:
¿Estoy ayudando realmente?
¿Importa lo que hago?
¿Sirve el espacio que construimos en cada sesión?
Y entonces me acuerdo...
Que no siempre se nota el cambio cuando sucede.
Que muchas veces, lo más transformador es invisible: un gesto, una mirada que no juzga, una presencia que no se va.
Que acompañar a alguien en su dolor no siempre cura, pero sí humaniza.
Y a veces, eso basta para que algo empiece a sanar.
🌿 Ser terapeuta no es tener todas las respuestas.
Es sostener la pregunta. Es habitar la duda con dignidad.
Es confiar en lo que no se ve, en lo que se siente, en lo que permanece cuando las palabras no alcanzan.
Si vos también acompañás procesos humanos —desde donde sea—, quizás te pase lo mismo.
Y quizás necesites leer esto hoy: Tu trabajo importa. Incluso cuando no se nota. Incluso cuando vos mismo lo dudás.