21/05/2026
Cuando un contenido tiene tantas repercusiones es un síntoma de que algo nos está pasando.
Ayer conté que me iba a divorciar del algoritmo porque sinceramente me cansé de que todo sea pim pam pum.
Todo en poco tiempo.
Rápido.
Diciendo mucho pero sin decir nada.
Corriendo y siguiendo fórmulas de otros que no son las mías.
Sintiéndome vacía después de haber terminado lo que me propuse y sin recibir nada a cambio.
A veces es frustrante trabajar tanto y ni siquiera sentirte cómoda con lo que estás haciendo.
Inmediatamente empezaron a llegar miles de mensajes de mujeres que también lo habían hecho.
Que también habían apostado por su salud mental.
Que las colapsaba tantas exigencias de las redes.
Que alejarse de ellas las había hecho sentirse mejor.
Y pienso que cuando hay espacios que nos presionan tanto y donde tenemos que moldearnos de una manera en la que no somos nosotras mismas, hay que pensar cómo ajustar el rumbo y encontrar nuestras propias reglas o crear espacios en donde podamos ser sin tener que limitarnos en nada.
A mí me gusta hablar.
Me gusta tener cercanía con las personas.
Me gusta explayarme en mis conocimientos.
Y nada de eso entra en un reel de minuto o en un carrusel con esquemas pre establecidos.
¡Cuánto para pensarnos en función de aquello que nos hace ruido y no podemos soltar por sobre adaptarnos a algo que no tiene nada que ver con nosotras!
¿Me voy a ir de Instagram?
No! Ni loca! Me gusta estar y comunicar acá también, pero lo voy a hacer con lo que me sienta cómoda.
Sin embargo hay un espacio mucho más rico y nutritivo en donde podemos potenciarnos juntas y es mi comunidad de WhatsApp en donde podemos interactuar, conversar y donde puedo mandar ¡mini podcast! con reflexiones sobre lo que ustedes elijan.
Encima nos estamos preparando para un entrenamiento gratuito para ordenar tu mente, optimizar tu estrés y volver a liderar tu vida y tu profesión con coherencia y bienestar.
Si querés ser parte de ese espacio podés sumarte gratis respondiendo GRUPO.
Simplemente, Jess.