Como tantas de las cosas hermosas que pueden suceder en una plaza, donde la naturaleza y los juegos infantiles proponen esperanza, ilusión, donde las pelotas se patean y siempre esperan encontrar a alguien que las devuelva, y las primeras bicicleteadas que mantienen el placer del equilibrio, que en los primeros momentos, siempre difíciles, necesitan de una mano en el asiento que nos ayude a manten
erlo. Porque la hoja que cayó del árbol no volverá nunca a él, pero nunca se habrá ido si cada primavera renueva en él la esperanza, quizás porque la idea sin ser casualidad fue propuesta en un lugar así, y porque la sonrisa de cada nene trae a la memoria su felicidad por el juego, en el cual transformaba lo intransformable para cualquiera de nosotros, un auto en un robot, su sonrisa en la nuestra, el silencio en palabras, el amor y la tenacidad de un León que siempre renovará la esperanza en quienes nos ha hecho comprender que la única lucha que se pierde es la que no se batalla. Tal vez porque siempre hay un motivo que salta la barrera de la indiferencia y nos permite ver más allá, recorrer una realidad que deja de ser ajena y nos es propia cuando nuestra mirada siente que puede transformarla, por él y desde él ha surgido este grupo que intentará ser solidario de aquella realidad que nos mira y necesita...
GRUPO SOLIDARIO LEÓN GUERRERO, en apoyo a los pacientes de Hemato Oncología pediátrica del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas.