12/03/2026
Hay algo que a veces pasa en clase y que me gusta mucho observar.
Estoy guiando una postura y me acerco con un bloque.
O propongo usar un bolster.
A veces simplemente invito a hacer la postura de otra manera.
Y muchas veces aparece una pequeña resistencia…
como si usar un apoyo fuera “hacer menos” la postura.
Pero para mí pasa exactamente lo contrario.
Cuando alguien puede escuchar su cuerpo y aceptar un apoyo, ya está practicando con conciencia.
De hecho, muchas veces ni siquiera muestro las posturas en clase. Solo lo hago cuando aparece algo nuevo para aprender o cuando hay alguien que recién empieza.
La mayor parte del tiempo prefiero guiar desde la palabra, para que cada persona pueda encontrar la postura desde su propia experiencia, y no desde copiar una forma.
Porque al final, tal vez dos personas hagan la misma postura…
pero la experiencia interna nunca es exactamente la misma.
Y para mí, ahí es donde empieza la práctica de verdad.
Cada cuerpo vive la práctica distinto. ¿ Cómo es para vos?