12/03/2026
Cuando hablamos de grasas, no se trata solo de calorías.
Las grasas forman parte de nuestras células y su estructura química influye directamente en cómo funcionan. Algunas aportan flexibilidad a las membranas celulares, otras mayor estabilidad.
El punto clave está en que ciertas grasas son más sensibles a oxidarse cuando se exponen a calor, luz o estrés metabólico. Ese proceso puede favorecer inflamación y afectar el equilibrio del organismo.
Por eso no se trata simplemente de “grasas buenas o malas”, sino de entender cómo se consumen, cómo se procesan y en qué contexto forman parte de nuestra alimentación.
La bioquímica empieza en tu plato… y termina en tus células.