28/11/2019
Así mi experiencia del Círculo de Venus 🔥🙌🏼
en el pasado Equinoccio, nuestro primer Matríztica 🌸
Abrí los ojos y ahí estaban, todas, integrándose en un mismo movimiento, como las olas del mar...
Hacia adentro, hacia lo profundo, lo desconocido, lo abismal, inhalando ése oxígeno que entra a cada célula del cuerpo, quedándose allí un instante…
Y como en cada movimiento de contracción, luego las vi volver, con toda la fuerza de la vida, hacia afuera, en plena expansión, estallando contra las orillas, desdibujando los bordes, que ésta vez abarcaban más, mucho más que el espacio que cada una ocupaba en el círculo,
mucho más que la historia de vida que cada una había compartido…
El hormigueo electrizante recorría todo mi cuerpo, desde mis pies, hasta mis manos…
Ésa sensación de profundo placer aún me habita.
Pude observar y sentir cómo habíamos
co-creado juntas otra dimensión del
espacio-tiempo que estábamos compartiendo, pude percibir cómo cada una estaba, inevitablemente, adentro de sí misma y a la vez en plena presencia y sincronía con las demás, generando así, un círculo de protección, una trama fuerte desde la cual sostenerse para entregarnos a ir hacia lo más hondo,
allí donde no hay luz, a buscar todo aquello que hemos olvidado, perdido, o que simplemente no sabíamos que podíamos tener.
Y las vi reconocerse, encontrarse.
El aceite de almendras y Jazmín, fluía en cada piel, en cada parte del cuerpo, que con profundo cuidado y respeto, cada una descubría, ante sí misma y el círculo al que pertenecían…
Sus pies y cada camino transitado hasta ése día,
Sus piernas y cada sostén y enraizamiento habitado hasta ése día,
Sus caderas y vientres y cada sueño y cada vida gestados hasta ése día,
Sus espaldas y cada peso innecesario acumulado allí hasta ése día.
En sus manos, en sus rostros, en sus entrecejos, en sus ojos, en sus bocas, sólo observaba la liberación, el profundo poder de transformación que se da cuando tocamos con amor.
Así Venus se hizo presente, en cada una, en todas, así recordamos el infinito poder que nos habita cuando no nos juzgamos, cuando nos aceptamos, cuando nos sonreímos, cuando nos desarmamos llorando, cuando nos amamos…
Así vamos a lo más oscuro para traernos los regalos que nosotras mismas nos hemos dejado allí, ésas pistas, ésa brújula que impide que la perdición sea total…
Así abrimos los ojos y nos reencontramos hermanadas por nuestras heridas,
liberadas por nuestra sanación colectiva.
Éste círculo de Venus, de Matríztica, fue y es una de las experiencias más profundas y reveladoras que viví en éste tiempo, cuando vuelvo a ése registro en mí, renace en mí la certeza inquebrantable por los caminos a los que me va guiando el corazón...
Agradezco profundamente a mis hermanas matrízticas Maja Correa Pousa, Ju Li y Ariadna Amuchástegui por invitarme, por cobijarme, por darme la mano, por confiar en mí, por cocrear juntas ésta aventura cada vez más poderosa ! !!
Agradezco con todo mi ser a cada mujer que fue y es parte de nuestros círculos, a las que confían en nuestra tarea, a las que con su incondicional entrega hacen ésta experiencia posible...
Nuestra sanación es colectiva, ésa es la verdad que habitamos! ✊🏽
Majo De Las Alquimias Salvajes