22/05/2023
"Se puede despertar a alguien que duerme pero no a alguien que finge dormir", escribió Jonathan Safran Foer en Comer animales. Es una de las frases que más me digo desde que lo leí por primera vez hace más de diez años. Antes lo hacía pensando en las personas alrededor, en cómo había quienes a pesar de toda la información que les ofrecía parecían imperturbables. Ahora y cada vez más me la digo a mi misma. Se puede despertar a alguien que duerme pero no a alguien que finge dormir.
Es difícil mantenerse despierta en esta sociedad de la alienación y la anestesia. Del supermercado y la permanente interferencia. De la vorágine y la productividad. La sociedad de la algo-fobia dice el filósofo Byun Chun Hal, de la fobia al dolor. Mantener la mirada encendida y tratar de que el corazón vuelva a latir al ritmo de la tierra requiere dedicación como si se tratara de un músculo a ejercitar con cierto esfuerzo y convicción. A la vez no hay nada, nada, que sea más gratificante que ese momento donde te das cuenta de vas despierta por la calle y el mundo vivo que son árboles, pájaros, hormigas, mariposas, nubes, otros humanos en la misma, tierra tapada de asfalto, ese mundo vivo con su sufrimiento y belleza y libertad y potencia te encuentra y te sostiene la mirada. Me deseo y te deseo que hoy podamos escuchar, detenernos a respirar, tocar, saber, descansar, y animarnos a intentar sostener una vida más despierta.
(esto, un poco más extendido está en el canal de telegram al que acceden con el link que dejo en historias ❤️🦋🙏🏾🐸