02/09/2025
Para rastrear los orígenes de las gafas de sol hay que viajar muy atrás en el tiempo, más de 12.000 años. En aquel entonces, los pueblos inuit, enfrentados al resplandor implacable del Ártico, idearon un artilugio tan rudimentario como ingenioso: piezas talladas en conchas, huesos o madera con estrechas hendiduras que reducían la entrada de luz. Así lograban protegerse de la ceguera de las nieves, un mal común en esas latitudes donde la atmósfera clara y la nieve reflejante intensificaban los rayos del sol hasta volverlos cegadores.
Sujetos con tiras de piel de ballena o tendones, aquellos toscos anteojos se convirtieron en herramientas de supervivencia, un filtro primitivo contra una amenaza invisible.
Siglos después, en la lejana China del siglo XV, las crónicas mencionan a jueces que oscurecían sus lentes con humo, no para protegerse del sol, sino para ocultar la expresión de sus ojos durante los juicios.
Un objeto nacido de la necesidad, que con el tiempo fue adoptando nuevos significados… hasta convertirse en el accesorio que hoy conocemos.
Vos ya tenés los tuyos???