09/04/2024
12/4 Se viene el cumpleaños 5 del taller ✊🏼
No se por dónde empezar a contar la historia que definió mi presente .
Arranco por la visualización de siempre, donde me vi restaurando muebles y haciendo cerámica en mi propio espacio. Desde chica.
Ambas fueron compañeras en esta búsqueda de reinventar objetos y personas.
Estudié cine y trabajé bastante en el rubro de forma independiente, también di talleres de guión en la Universidad, proyecté películas en el interior con el Cine Móvil capacitando niñxs y adolescentes. Di clases en una escuela muy vulnerable de Trelew y fui parte de la Orquesta Infanto Juvenil del Barrio Inta, donde fui muy feliz.
Nació mi segundo hijo y tuve que renunciar a un premio del INCAA. Renunciar a un sueño, porque no es fácil presentar un proyecto y ganarlo a nivel nacional. También a todas las ofertas audiovisuales que surgían… Pero mis ganas de volver a ser madre le ganaban a cualquier cosa. Tampoco es lo mismo, en ningún lado del mundo, ser mujer que ser hombre, un padre hubiese filmado ese proyecto igual, mientras una madre criaba. No es lo mismo. Elegí maternar y también proveer, cambiando de “carrera”.
No creo en el fracaso y al miedo le tengo poco miedo.
A los meses que nació Lolo, Caetana tenía tres años, le di a mi papá un plano dibujado por mí: “Confiá en mi viejo, voy a dejar todos los trabajos fijos y dedicarme de lleno a esto, voy a reciclar muebles, en algún momento voy a hacer cerámica mientras sigo escribiendo mi historia que alguna será película”.
A los cinco meses tenia las cuatro paredes de chapa, una garrafa y una pava.
No me faltó nada más. El invierno me escarchaba las manos y los pies.
Yo era feliz.
El primer mueble que pinté fue el de Eli, a quien siempre le agradecí el confiar en mí. Me fui capacitando cada vez más. Mi papá aparecía todas las tardes a cebarme unos mates y me traía tornillos o cosas que sentía que me servían. Me enseñaba cosas y trucos de cómo soldar cerrando los ojos.
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