15/01/2026
Durante mucho tiempo pensé que estar presente
significaba no mirar atrás.
Que si seguía hablando del pasado era porque no había aprendido, porque no había soltado, porque no estaba lo suficientemente “aquí y ahora”.
Hoy ya no lo veo así.
Yo trabajo todos los días para estar más presente.
Para habitar este momento con más conciencia, con más gratitud, con más corazón. Para entender cómo lo que hago hoy va moldeando mi futuro.
Leo, practico, me cuestiono. La presencia, el enfoque,
vivir menos desde la prisa y más desde el centro.
Pero también he aprendido algo muy importante:
el pasado no está para que nos quedemos a vivir ahí,
pero tampoco para ser ignorado.
Cuando el pasado se mira con honestidad (no con culpa) se vuelve información. Nos ayuda a entender quiénes somos, por qué somos como somos,
por qué ciertas cosas nos cuestan tanto, qué miedos seguimos cargando y qué necesitamos de verdad.
Para mí, sanar no ha sido quedarme atrapada en lo que fue, sino usarlo con inteligencia y amor para darme hoy lo que antes me faltó y poder estar más entera en el presente.
Porque la presencia real no nace de borrar la historia,
sino de incluirla sin que nos gobierne.
Y eso, para mí, también es vivir aquí y ahora 🤍✨