29/04/2026
Ser fuerte tiene un costo que casi nadie nombra.
No el costo obvio…el del agotamiento, el de cargarlo todo. Sino uno más silencioso, el de ir perdiendo, poco a poco, la capacidad de dejar que alguien esté.
Porque la fortaleza que construiste no nació de la nada. Nació de un momento (o de muchos) en que necesitaste y no hubo nadie. Y algo en ti tomó una decisión..mejor solo que decepcionado. Y funcionó. Durante mucho tiempo, funcionó.
Pero hoy esa misma fortaleza te aleja de lo que más necesitas. Te hace rechazar el cuidado. Te hace decir “estoy bien” cuando no lo estás. Te hace sentir que pedir es una debilidad, cuando en realidad es lo más valiente que podrías hacer.
No tienes que dejar de ser fuerte. Solo aprender que la fuerza real también tiene espacio para el otro.
Guarda esto. Y cuéntame ¿lo llamabas fortaleza también? 💛