03/25/2026
HAY CÍRCULOS QUE PARECEN CUADRADOS
Muchos hablan de “círculo”. De medicina. De comunidad. De proceso.
Pero en la práctica… no todos los círculos son redondos.
Hay círculos que parecen cuadrados.
Porque todo tiene que ser igual. Porque todo tiene que ser “correcto”. Porque todo tiene que seguir la misma forma, la misma palabra, el mismo ritmo, la misma idea.
Y en nombre de la medicina… se pierde la vida.
El círculo no nació para controlar.
El círculo nació para incluir.
Para que todos los puntos tengan lugar.
Para que no haya esquinas donde alguien se quede fuera.
Para que nadie esté arriba y nadie esté abajo.
Para que la palabra camine.
Por eso el temazcal es circular.
Porque adentro no hay jerarquías visibles.
Ahí no importa quién eres afuera. Ahí no importa el rol, ni el dinero, ni el discurso bonito.
Ahí solo estás tú… respirando lo que eres.
Por eso la danza es en círculo.
Porque no se danza para mostrarse. Se danza para sostener el centro.
Cada paso no es para lucirse.
Es para que el otro también pueda caminar.
El círculo no es rigidez.
Es movimiento constante.
Es adaptación. Es escucha. Es presencia.
Es saber cuándo hablar… y cuándo callar.
Un círculo verdadero no te acomoda.
Te confronta sin sacarte.
Te sostiene sin controlarte.
Te refleja sin maquillarte.
Pero cuando el círculo se vuelve rígido…
cuando todo tiene que ser “como debe ser”…
cuando no hay espacio para lo vivo…
entonces deja de ser círculo.
Y se convierte en estructura disfrazada.
En control con palabras bonitas.
En forma… sin fondo.
Porque un círculo que no se puede mover…
no es círculo.
Es un cuadrado que aprendió a hablar de medicina.
Y eso también hay que decirlo.
No todo lo que se llama círculo es camino.
No todo lo que se llama medicina transforma.
Y no todo lo que suena profundo… está vivo.
El verdadero círculo
no te encierra.
Te expande.
🐺