Propiedades de los cuencos tibetanos
Su sonido mágico emana sanación y silencia la mente, equilibra el cuerpo y refresca el alma con sus cualidades sanadoras y revitalizadoras imposibles de dimensionar
Hechos a mano de una aleación de siete metales según la tradición milenaria, nuestros cuencos tibetanos emiten un sonido básico claro
y sin distorsión, acompañado por una serie de frecuencias armó
nicas simultáneas que alcanzan tonos inaudibles
para el oido humano pero que -tanto según los escritos ancestrales comprobados cientificamentes en la actualidad que ejercen un poderoso efecto de refortalecimiento del sistema nervioso. Un cuenco tradicional tiene una aleación "planetaria", se compone de entre 5 a 7 metales oro, plata, cobre, hierro, estaño,
plomo y mercurio que estimulan todas las células y especialmente los siete chakras energéticos en nuestro organismo, efecto que se logra
con el cuenco puesto en vibración- a través de la resonancia de los mismos metales presentes en nuestro cuerpo
que se hallan en forma potenciada en el cuenco. Son estos metales presentes en nuestros cuerpos solamente en cantidades ínfimas, los que juegan un rol de gran importancia
en la transferencia de las señales neuronales y la exposición de los metales en nuestro organismo a la vibración de estos mismos metales en el cuenco tibetano provoca una resonancia: "El cuenco nos habla y nuestro cuerpo le responde". La terapia del sonido realizada con los Cuencos Tibetanos actúa a nivel vibracional estimulando nuestras fuentes vitales de energia
y sintonizando nuestro organismo con las energías del cósmos. Teniendo la capacidad de inducir estados de trance profundos y provocando en ocasiones descargas emocionales muy aliviadoras
durante las sesiones aunque por lo general simplemente relaja profundamente al organismo expuesto a su sonido. Cada cuenco tibetano es una pieza de arte creada en muchas horas de árduo trabajo, una obra de arte
no menos sofisticado que el más moderno celular y de mucho mayor alcance...
Los cuencos tibetanos son llamados "teléfono al cosmos interior", en un puente sonico hacia nosotros mismos, una llave vibracional que abre corazones,
pues son campanas celestiales emitiendo "el sonido del silencio", bendiciendo a todos los que escuchan su sonido.