30/07/2025
ES MUCHO MÁS DIFÍCIL SER MUJER QUE SER HOMBRE
Ser mujer, en una sociedad patriarcal, implica cargar con una serie de exigencias, estereotipos y mandatos que limitan la libertad desde la infancia. Se espera que las niñas sean obedientes, delicadas, responsables, “buenas”. Se les enseña a cuidar a otros antes que a sí mismas, a no enojarse, a complacer, a verse bonitas pero no provocadoras, a ser fuertes pero no demasiado. El cuerpo de las mujeres es constantemente juzgado, sexualizado y controlado. Sus decisiones, cuestionadas.
Estas presiones no son neutras: tienen un profundo impacto en la salud mental. Las mujeres presentan tasas más altas de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y estrés crónico, no porque sean “más sensibles”, sino porque viven en un mundo que las somete a más violencia, más exigencias y menos reconocimiento.
Criar en este contexto también es más difícil para las mujeres: la maternidad viene con culpa, sacrificio y soledad, mientras que a los hombres aún se les felicita por “ayudar”.
El patriarcado no solo oprime: también enferma. Reconocer que es más difícil ser mujer no es victimismo, es un acto de justicia. Porque solo visibilizando esta desigualdad podremos empezar a transformarla. Y eso también es salud mental.
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