15/12/2020
Sobre el aprendizaje socioemocional.
El aprendizaje socioemocional tiene relación con las habilidades que tiene un individuo para reconocer y manejar sus emociones y sensaciones, desarrollar la empatía, el cuidado y preocupación por otros, tomar decisiones considerando tanto el propio sentir como el de los demás, generar vínculos positivos y manejar situaciones desafiantes de manera efectiva. Las dimensiones relacionadas al aprendizaje socioemocional actúan de manera sinérgica en una persona y van desde la capacidad de conocerse a sí, desde un lenguaje emocional adecuado, a como percibe el contexto que le rodea y como se desenvuelve en este.
Desde las bases biológicas del comportamiento socioemocional nos encontramos con autores como Morgado que propone que “las emociones no son otra cosa que respuestas fisiológicas y conductas múltiples y coordinadas de un mismo organismo”, estas respuestas se evidencian por los inevitables cambios que se producen en el cuerpo al vivenciar una emoción. Goleman con una cercana visión propone el concepto de cerebro social, que hace referencia a los circuitos neurales que se activan en la interacción social; cuando ocurren este tipo de interacciones percibimos a través del oído y la visión principalmente, cuáles son las sensaciones y emociones de la otra persona. Esto es posible gracias a la amígdala que es un sistema neuronal que recoge la información que percibimos de la otra persona y extrae el significado emocional de los mensajes no verbales, esta información es enviada a la corteza prefrontal donde se hace consciente y nos permite tomar decisiones. Todo este proceso se lleva a cabo gracias a las neuronas espejo que son el mecanismo por el cual nos podemos dar cuenta del estado emocional del otro. Estas neuronas se activan al momento de observar las expresiones de la persona con la que interactuamos y estimulan las áreas del cerebro relacionadas con las emociones que reconocemos, es decir, nuestro cerebro se afecta de manera similar a la forma en que se afecta el cerebro de una persona con la que interactuamos, por lo que está interacción hace que dos personas puedan compartir un estado fisiológico similar, a este “contagio emocional” le podemos llamar empatía.
Dicho lo anterior es importante destacar que las experiencias buenas o malas influyen considerablemente en el crecimiento del cerebro de tal manera que las aprende y entiende como un punto estándar, configurándose una reacción ante situaciones similares a las experiencias que la configuraron. Esto puede generar diferentes tipos de problemas ya que una experiencia dolorosa puede afectar el cerebro para toda la vida, sin embargo, estas experiencias y vivencias significativas se pueden reparar con relaciones sanas y vínculos positivos.
Catarsis
+569 4775 1395
catarsis.terapias@gmail.com
Carlos Oyanadel Ramirez
Terapeuta Integral
Sobre el aprendizaje socioemocional.
El aprendizaje socioemocional tiene relación con las habilidades que tiene un individuo para reconocer y manejar sus emociones y sensaciones, desarrollar la empatía, el cuidado y preocupación por otros, tomar decisiones considerando tanto el propio sentir como el de los demás, generar vínculos positivos y manejar situaciones desafiantes de manera efectiva. Las dimensiones relacionadas al aprendizaje socioemocional actúan de manera sinérgica en una persona y van desde la capacidad de conocerse a sí, desde un lenguaje emocional adecuado, a como percibe el contexto que le rodea y como se desenvuelve en este.
Desde las bases biológicas del comportamiento socioemocional nos encontramos con autores como Morgado que propone que “las emociones no son otra cosa que respuestas fisiológicas y conductas múltiples y coordinadas de un mismo organismo”, estas respuestas se evidencian por los inevitables cambios que se producen en el cuerpo al vivenciar una emoción. Goleman con una cercana visión propone el concepto de cerebro social, que hace referencia a los circuitos neurales que se activan en la interacción social; cuando ocurren este tipo de interacciones percibimos a través del oído y la visión principalmente, cuáles son las sensaciones y emociones de la otra persona. Esto es posible gracias a la amígdala que es un sistema neuronal que recoge la información que percibimos de la otra persona y extrae el significado emocional de los mensajes no verbales, esta información es enviada a la corteza prefrontal donde se hace consciente y nos permite tomar decisiones. Todo este proceso se lleva a cabo gracias a las neuronas espejo que son el mecanismo por el cual nos podemos dar cuenta del estado emocional del otro. Estas neuronas se activan al momento de observar las expresiones de la persona con la que interactuamos y estimulan las áreas del cerebro relacionadas con las emociones que reconocemos, es decir, nuestro cerebro se afecta de manera similar a la forma en que se afecta el cerebro de una persona con la que interactuamos, por lo que está interacción hace que dos personas puedan compartir un estado fisiológico similar, a este “contagio emocional” le podemos llamar empatía.
Dicho lo anterior es importante destacar que las experiencias buenas o malas influyen considerablemente en el crecimiento del cerebro de tal manera que las aprende y entiende como un punto estándar, configurándose una reacción ante situaciones similares a las experiencias que la configuraron. Esto puede generar diferentes tipos de problemas ya que una experiencia dolorosa puede afectar el cerebro para toda la vida, sin embargo, estas experiencias y vivencias significativas se pueden reparar con relaciones sanas y vínculos positivos.
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Carlos Oyanadel Ramirez
Terapeuta Integral