31/05/2021
La literatura reciente ha demostrado que altos niveles de actividad física y el ejercicio confieren efectos protectores sobre la depresión. Además, el ejercicio ha demostrado su eficacia para reducir los síntomas de las personas con depresión.
Sin embargo, iniciar y mantener un programa de ejercicio impone un desafío y la tasa de abandono es alta. Para mantener la adherencia al ejercicio, la motivación autónoma, es decir, la motivación que lleva a alguien a hacer algo por sí mismo, como encontrar el ejercicio agradable, placentero o desafiante, parece ser la clave.
Además, el apoyo social es fundamental y la supervisión de los profesionales del ejercicio puede aumentar las posibilidades de cumplimiento y éxito del tratamiento.
A pesar de esto, el ejercicio parecen no recibir la atención merecida y su uso en la práctica clínica no tiene el mismo valor que las estrategias más dominantes como la farmacoterapia y las psicoterapias, esto puede atribuirse potencialmente a la falta de conciencia, la incredulidad, el escepticismo.