02/01/2026
Cuando recibir incomoda, no es falta de merecimiento.
Es memoria.
Dar, sostener, cuidar…
Para muchas mujeres eso sale natural.
Automático. Incuestionable.
Pero cuando toca recibir —dinero, amor, ayuda, reconocimiento—
aparece algo inesperado: incomodidad, culpa, tensión en el cuerpo.
Desde la mirada sistémica, esto no es un rasgo de personalidad ni una “creencia mental”.
Es un aprendizaje profundo del sistema nervioso, grabado muy temprano.
𝐋a r𝐚í𝐳 𝐬i𝐬t𝐞́m𝐢c𝐚 𝐝e𝐥 𝐜o𝐧f𝐥i𝐜t𝐨 𝐜o𝐧 𝐫e𝐜i𝐛i𝐫
Para el inconsciente, la primera referencia de nutrición, permiso y recepción es la madre.
No importa lo que decía, importa cómo vivía.
Si creciste viendo a una mujer que:
se sacrificaba por todos
se ponía siempre en último lugar
daba sin recibir
sostenía a costa de sí misma
tu sistema grabó un mensaje silencioso pero contundente:
“Recibir tiene un costo.”
“Si yo recibo, alguien sufre.”
“Mejor no pedir.”
Ese aprendizaje no fue consciente.
Fue corporal. Emocional. De supervivencia.
El resultado en la vida adulta
Te volviste experta en:
dar
sostener
resolver
no necesitar
Pero cuando alguien te ofrece algo, tu cuerpo reacciona como si hubiera peligro.
No importa si es:
dinero
amor
ayuda
un halago
La reacción es la misma.
Por eso aparecen frases como:
“Prefiero hacerlo sola.”
“No era necesario.”
“No te hubieras molestado.”
“Estoy bien así.”
No es elección adulta.
Es un programa antiguo activándose.
El cuerpo no distingue contextos, distingue memorias
Lo que está en juego no es lo que recibes,
sino desde dónde tu sistema aprendió a recibir.
El cerebro límbico —donde vive la memoria emocional— interpreta el recibir como amenaza, no como placer.
Por eso lo que podría sentirse expansivo, se vive como incomodidad.
Y aquí algo importante desde lo sistémico:
Ese “no, gracias” muchas veces no es tuyo.
Es la voz de una historia donde recibir no era seguro.
Sanar no es forzarte a recibir
Sanar esta herida no se trata de repetir frases positivas ni de “abrirte” por obligación.
Se trata de reeducar el sistema nervioso, de mostrarle que hoy recibir no implica sacrificio, culpa ni pérdida.
Cuando el vínculo interno con la madre se ordena,
recibir deja de doler
y empieza a sentirse natural.
Porque recibir no es quitarle a otro.
Recibir también es permitir que la vida circule.
Si este tema te toca, no es para entenderlo con la mente.
Es para trabajarlo.
Frase sanadora
“Lo que fue sacrificio en mi sistema,
no tiene que seguir siéndolo en mi vida.”
“Hoy puedo recibir sin que nadie pierda.”