12/08/2025
Hola, papá:
Hoy no escribo desde la herida, sino desde la comprensión.
Durante mucho tiempo te esperé…
esperé un abrazo, una palabra, una mirada que dijera:
“te veo, eres valiosa, estoy aquí.”
Y esa espera me dolió.
Porque no llegó.
Porque tu presencia fue cuerpo sin alma,
y yo necesitaba mucho más.
Pero ahora entiendo que no fue por mí.
No fue que no lo mereciera.
Fue que tú no supiste. No pudiste. No tenías con qué.
Tú también fuiste hijo de una historia,
de padres rotos, de silencios heredados, de afectos duros como piedras.
No tuviste la guía…
¿cómo podrías haberme guiado?
Hoy no te escribo para culparte,
ni para idealizarte.
Hoy te escribo para transformar el lugar que ocupas en mi historia.
Ya no te necesito como héroe.
Ya no me duele tanto tu ausencia.
Porque decidí convertirme yo en lo que tú no pudiste ser.
Me sostengo.
Me reconozco.
Me valido.
Me protejo.
Y así como tú me diste la vida,
yo elijo darme el amor.
Gracias por lo que sí diste, aunque haya sido poco.
Gracias por ser mi origen, aunque no hayas sido mi refugio.
Gracias por mostrarme, con tu distancia,
todo lo que yo estoy dispuesta a ser conmigo y con los que amo.
Hoy no te despido…
Hoy te coloco en un lugar donde ya no espero más,
pero donde puedo mirar hacia atrás sin rabia.
Y desde ese lugar…
te libero.
Y me libero.
Tu hija,
que ya no necesita ser elegida,
porque ya se eligió a sí misma.
SER FELIZ es mi decisión
_______
💔 Si este texto resuena contigo, no estás sol@.
Tu alma ya está lista para dejar de esperar…
y empezar a habitarse a sí misma con amor y poder.