19/01/2026
El magnesio participa de forma directa en la regulación del sistema nervioso central, actuando como modulador de la excitabilidad neuronal. Su principal mecanismo es la antagonización funcional de los receptores NMDA y el apoyo a la neurotransmisión inhibitoria mediada por GABA. Cuando existe déficit o mala biodisponibilidad, se favorece la hiperexcitabilidad neuronal, el aumento del tono simpático y la dificultad para iniciar y mantener el sueño.
No todas las formas de magnesio tienen el mismo impacto clínico. El óxido de magnesio presenta baja biodisponibilidad intestinal y su efecto es predominantemente osmótico, con utilidad limitada para el sueño. El glicinato de magnesio ofrece mejor absorción y puede mejorar la relajación muscular y la ansiedad, siendo útil en pacientes con tensión somática o calambres nocturnos.
El treonato de magnesio destaca por su capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica, aumentando los niveles de magnesio a nivel cerebral. Esto permite una acción más directa sobre la hiperexcitabilidad neuronal, favoreciendo la estabilidad sináptica y la calidad del sueño, especialmente en pacientes con rumiación mental, ansiedad nocturna o sueño fragmentado.
Desde el punto de vista clínico, el magnesio no actúa como sedante, sino como modulador neurofisiológico. Su utilidad es mayor cuando el insomnio está relacionado con activación cerebral persistente y estrés crónico, y menor cuando existen causas estructurales como apnea del sueño, consumo de alcohol nocturno o uso de hipnóticos. La elección de la forma adecuada es clave para obtener beneficio real.
Bibliografía:
Abbasi B et al. The effect of magnesium supplementation on primary insomnia in elderly: A double-blind placebo-controlled clinical trial. J Res Med Sci. 2012.