11/02/2026
La gastroenteritis, conocida comúnmente como “virus estomacal”, es una afección que puede parecer pasajera, pero que merece cuidado y atención. Se trata de una inflamación del estómago y los intestinos que provoca síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y calambres abdominales. Aunque en la mayoría de los casos se resuelve en pocos días, su impacto en el bienestar diario es considerable: puede deshidratar rápidamente al organismo y afectar con mayor intensidad a niños pequeños, adultos mayores y personas con defensas bajas.
Lo importante es entender que no se trata solo de un malestar digestivo: la gastroenteritis puede propagarse con facilidad a través de alimentos, agua o contacto directo con otras personas.
Por eso, la prevención y el cuidado son esenciales. Mantener una buena higiene, hidratarse adecuadamente y reconocer los signos de alarma ayudan a transitar esta afección de manera más segura y a proteger a quienes nos rodean.
Síntomas más frecuentes; Náuseas, Vómitos, Diarrea, Calambres o dolor estomacal. En algunos casos: fiebre ligera, dolor de cabeza y malestar general.
Causas principales;
- Virus: Norovirus y rotavirus son los más comunes.
- Bacterias: Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter, entre otras.
- Parásitos: Giardia, Cryptosporidium, etc.
Formas de contagio
- Alimentos contaminados o en mal estado: ingerir comida que contiene microorganismos.
- Agua contaminada: beber agua sin tratar o usarla para preparar alimentos.
- Contacto directo con personas infectadas: compartir utensilios, tocar superficies contaminadas.
- Autocontagio: llevarse las manos sucias a la boca después de tocar objetos o superficies contaminadas.
Prevención básica
- Lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
- Consumir alimentos bien cocidos y evitar los que estén en mal estado.
- Beber agua potable o tratada.
- Desinfectar superficies y utensilios de cocina.
- Evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas.
Nota importante
La gastroenteritis suele ser autolimitada (se resuelve en pocos días), pero la hidratación es clave para prevenir complicaciones. En casos de síntomas intensos, persistentes o en niños pequeños y adultos mayores, se recomienda acudir a un profesional de la salud.