22/12/2022
Del doctor Jonathan Benavides.
Aromaterapeuta
Durante la temporada de Navidad encontramos en todas partes hermosos árboles decorados que nos invitan a ser festivos y alegres, y así será para muchos en todo el mundo... sin embargo muchas otras personas no celebrarán este año, mucha gente siente hoy que una Navidad difícil se acerca... por primera vez muchos nos va a faltar un compañero, un amigo, un padre, una madre, un hermano, una hermana, un hijo, una hija, un abuelo, una abuela, un marido, una esposa... entre tantos que conocimos y amamos que ya nos dejaron atrás.
Incluso no tener una cena de Navidad como tal, no será fácil sentarse esa noche a la mesa y ver el lugar vacío de los que ocuparon ese lugar el año pasado. Sin embargo, sin duda nos hará pensar y sentir así lo afortunados y afortunados que fuimos de haberlos tenido en nuestra vida, en nuestras navidades, y si su ausencia duele increíblemente, es porque fueron, son y siempre serán una parte muy importante de Nuestras vidas. Significa también que nos amamos y fuimos amados.
El sufrimiento que sentimos profundamente en nuestro corazón por su ausencia física es en cierto modo el precio que tenemos que pagar por tanto amor dado y recibido. Y lo haríamos una y otra vez.
Quién no estaría dispuesto a pagar de nuevo este mismo precio por tenerlos aquí de nuevo, por escuchar su voz, por tocar sus manos, por todo lo que vivimos juntos, por lo que nos dieron, nos enseñaron, nos amaron, por lo que compartimos y por todo su amor e, nuestro amor, nuestra vida ¿Juntos? Yo lo haría. ¿No lo harías?
He invitando a nuestras casas a los aromas navideños como pino, abeto, mandarina y canela, los recordamos, los apreciamos y los sentimos profundamente grabados en nuestros corazones.
Un abrazo,