29/11/2025
EL CRECIMIENTO no siempre se siente bonito.
A veces implica reconocer patrones que duelen, soltar relaciones que desgastan,
o enfrentar verdades que por mucho tiempo evitamos.
El cambio real suele ser incómodo… pero necesario.
Dios también trabaja en ese terreno interno:
en los silencios, en las pausas, en las luchas que nadie ve.
Él no solo mira tu conducta, mira tu proceso;
y conoce lo que estás aprendiendo a sanar.
Crecimiento es cuando decides parar el ciclo viejo
y permitir que Dios te guíe hacia formas más sanas de pensar, sentir y vivir.
A veces ese simple acto —elegir lo que te hace bien—
ya es una acción de fe poderosa.
Cada paso que das hacia tu sanidad emocional también es un paso hacia la libertad que Dios desea para ti.