12/01/2026
Cuando un ser querido parte hacia el cielo, el dolor no es solo por su ausencia física, sino por todo lo que representaba en nuestra vida. Desde la psicología del duelo, entendemos que el dolor es una respuesta natural del amor: duele porque hubo vínculo, historia y significado.
El duelo no es una enfermedad, es un proceso emocional que implica aprender a vivir en un mundo que ya no es el mismo. Aparecen la tristeza, la nostalgia, la rabia, la culpa o el vacío, y todas estas emociones son válidas. No hay una forma correcta de sentir ni un tiempo exacto para sanar.
Aceptar la partida no significa olvidar. Significa reorganizar el amor, transformarlo en recuerdo, en gratitud y en presencia interna. El ser querido no desaparece: cambia de lugar. Vive en la memoria, en los valores compartidos, en las huellas que dejó en nuestra manera de amar y de vivir.
La psicología del duelo nos invita a permitirnos sentir, a no apresurar el proceso y a comprender que sanar no es dejar de llorar, sino aprender a recordar sin que duela tanto. Poco a poco, el dolor se vuelve más suave y el recuerdo más luminoso.
Cuando alguien se va al cielo, el vínculo no se rompe: se transforma. Y en ese proceso, el amor sigue siendo el puente que nos conecta, incluso más allá de la ausencia.Angela Mendez Psicóloga Jurídica y Forense Yeison Jiménez nos dejaste un gran ejemplo de superación