18/12/2025
“La mentira que muchos repiten: Stephen Hawking NO amaba el ajedrez por ganar”
Pocos saben que Stephen Hawking no jugaba ajedrez para ganar. Su relación con el tablero era mucho más profunda… y también más honesta con su propia mente.
🔹 No era un gran jugador, y nunca lo ocultó
Hawking admitía que no era muy bueno jugando ajedrez. Perdía con frecuencia, y aun así, le fascinaba. Para él, lo importante no era ganar, sino entender el juego: reglas simples que crean una complejidad casi infinita, igual que el universo.
🔹 El ajedrez como espejo del cosmos
Veía el ajedrez como un laboratorio intelectual. Un sistema con reglas claras donde pequeñas decisiones iniciales podían cambiarlo todo. Esa idea se conecta directamente con su trabajo en cosmología y agujeros negros: no todo depende de fuerza bruta, casi todo depende de la estructura.
🔹 El día que jugó contra Garry Kasparov
En el 2000 participó en una partida-exhibición contra Kasparov. Jugó con blancas y fue derrotado rápidamente. Pero no se avergonzó; lo tomó con humor y curiosidad científica. Para él, enfrentarse al mejor jugador del mundo era como probar una teoría sabiendo que será refutada.
🔹 Su fascinación por la inteligencia artificial
Hawking seguía de cerca el ajedrez computacional. Le interesaba que las máquinas no solo jugaban mejor, sino que obligaban a los humanos a replantearse qué significa “pensar”. El ajedrez fue uno de los primeros juegos donde la inteligencia artificial superó al hombre, algo que analizaba con mezcla de asombro y precaución.
🔹 Por qué amaba tanto el ajedrez?
Porque el ajedrez no engaña ni consuela. Te muestra tus límites, tus errores inevitables y la estricta honestidad de la lógica. Hawking veía belleza en eso: un juego que refleja la realidad del universo, donde no hay excusas ni explicaciones.
Quizá por eso su forma de jugar incomoda a muchos: demuestra que amar el ajedrez no requiere ser un genio, sino tener humildad para aprender y disfrutar.
Y deja una pregunta final:
¿Jugamos ajedrez para demostrar inteligencia… o para recordarnos lo limitada que es nuestra mente?