14/07/2025
Ayer, mientras organizaba mis libros, me encontré con una cartilla que me sacó una sonrisa.
Era Ubuntu, un hermoso proyecto de creación coral colectiva liderado por donde los niños, niñas y adolescentes creaban canciones y aprendían sobre culturas del mundo.
Mi hija inició a sus 6 años, siendo la más pequeña del coro y con TDAH, era un gran orgullo que hiciera parte de este hermoso proyecto...
Pero llegó la pandemia y la creación de la cartilla, las clases, las grabaciones, tuvieron que continuar de manera virtual...
En ese momento, yo pensaba que las clases virtuales serían una tortura para ella, que no podría continuar
> “No se va a concentrar, no va a durar ni 10 minutos.”
Y es que le costaba mantener la atención y seguir instrucciones en lo presencial, no me imaginaba que podía pasar en lo virtual..
Cuando empezaron las clases virtuales de la escuela ella se sentía muy desmotivada, no quería conectarse, se dispersaba, se paraba, lloraba...
Pero Ubuntu cambió todo.
Contra todo lo que pensaba, esperaba ansiosa cada clase.
Se conectaba sola, hacía sus ejercicios con gusto, y participaba activamente.
El arte fue su canal de expresión, su forma de regularse.
Empezó a cantar, escribir, moverse con más conciencia.
Y lo más bonito: volvió a disfrutar el aprender y esto le sirvió para que estuviera más enfocada también en las clases de la escuela.
Hoy a sus 13 años, practica todo lo que aprendió con Ubuntu en su coro "voces mágicas", usa la improvisación para expresar lo que siente, usa las canciones para regular sus emociones, usa el ritmo para canalizar sus movimientos y en su día a día respira música y arte...
Encontró su lugar en el mundo, lo que le da seguridad, lo que le permite incluso conectar con sus pares y le permite reforzar su autoestima y hacer cada cosa con un propósito.
👉 Si te gustaría que tu hijo también use su creatividad como herramienta de aprendizaje y autorregulación:
Comenta “CREA” y te muestro cómo despertar su potencial creativo con TDAH sin obligarlo a sentarse a estudiar.