17/04/2026
Ustedes no creen… pero este es Jesús Cristo… el hombre Dios! Históricamente reconocido, genéticamente estudiado, en múltiples milagros eucarísticos, controversiales, discutidos, pero estudiados, verídicos.
El único profeta que se proclamó hijo del Padre Dios, y se autodenominó Rey y Dios mismo… triturado… coronado, pero de espinas… humillado… desnudo… asumió la muerte, en coherencia a su mensaje de paz y amor, pero resucitó al tercer día, por El Padre, Su Padre, Nuestro Padre, porque fue obediente hasta la muerte!
Un Dios que jamás se impone, y que siempre espera! Un Dios que propone, pero que no coacciona! Un Dios que persuade, inspira, sin invadir, sin irrumpir, presto a un sí a su designio de amor, para presentarte un plan B y una solución, a su manera, y a su tiempo, desenredando, cada anzuelo en el costal de tu propia historia, de tu propia vida!
Su mensaje no es muy atractivo…
Porque es contrario a las políticas, sueños, filosofías y creencias humanas…
Ha sido manoseado por muchos, pero la realidad de su verdad, es el tesoro o depósito de la fe, que custodia, transmite, y proclama la Iglesia Católica y otras barcas, que le han dicho sí, con recta intención.
La Iglesia muy cuestionada, también, por desatinos y errores humanos, pero así lo quiso él mismo, quiso hacer una iglesia con piedras vivas, defectuosas como Pedro, Santiago, Judas, entre otros, como tú y cómo yo, pescadores, prostitutas, frustrados, rechazados, heridos, dolidos, oprimidos, débiles… pero también sabios, académicos, científicos y reyes… todos somos invitados!
Porque es a fuerza de humildad que su reino se construye, y ese es el único camino que conduce al Padre… si! La humildad, la bondad, la mansedumbre, el perdón, la obediencia, el reconocimiento de los errores, porque quien se reconoce pecador delante de él, débil, y necesitado, y reconoce a Jesucristo como su único Señor y Salvador! Reconociendo su poderío, abriendo sus propias heridas y miserias, abre una puerta! La puerta de su corazón, para que Él entre…
Y si lo dejamos entrar?
Que puedes perder?
Prefieres tus métodos?
Prefieres tu obstinada razón?