11/11/2022
Los niveles altos de azúcar en sangre dan lugar a una mayor prevalencia de obesidad, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Los estudios recientes muestran que el azúcar puede generar adicción y, en el caso de los niños, llegar a alterar su concentración y hábitos de sueño, además de caries dentales. También se han apuntado posibles vínculos entre el consumo excesivo de azúcar y el incremento de los niveles de estrés, ansiedad e, incluso, depresión, problemas hepáticos y hasta la afectación de nuestras capacidades cognitivas, concretamente, la memoria.
El objetivo final que marcó la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los azúcares que tomemos en la dieta sean al 100% complejos y que su aporte de calorías suponga menos de un 10% de las que componen nuestra dieta. Si conseguimos que supongan menos del 5%, los expertos aseguran que obtendremos beneficios para la salud. Por el contrario, si abusamos del azúcar, los efectos de la salud pueden ser fatales.
Lo ideal es reducir el consumo de edulcorantes para que nuestro paladar se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos y, de esta manera, facilitar la transición a una dieta sin azúcares añadidos. De todas formas, es posible endulzar ciertos alimentos con opciones saludables, por ejemplo, utilizando frutas, frutos secos o especias como la canela. Las frutas, las verduras o los lácteos, por ejemplo, contienen azúcares complejos que, aunque también se han de limitar, son saludables por su procedencia.