29/01/2026
Educar, criar, acompañar no es una tarea automática. Es una construcción diaria que exige algo más profundo que normas o discursos bien intencionados. Exige presencia, coherencia y la capacidad de revisar lo que hacemos, no solo lo que decimos.
Cuando hay vínculo, el aprendizaje encuentra su lugar. Cuando hay miedo, solo hay obediencia momentánea. Y cuando hay coherencia entre palabra y acción, aparece algo mucho más potente: confianza.
No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de asumir el rol con responsabilidad emocional, entendiendo que cada gesto deja huella y que educar también implica animarse a aprender, una y otra vez.❤️🩹