22/05/2026
¿Cuántas veces has estado a punto de decir “ya fue suficiente”?
Es fácil rendirse cuando las personas nos fallan, cuando el ambiente es hostil o cuando sentimos que el sacrificio no vale la pena.
El egoísmo humano siempre nos empuja a proteger nuestros “derechos” y a alejarnos cuando las cosas duelen.
Pero te tengo una pregunta “¿Por qué no te rindes?”, la respuesta nos confronta directamente con el corazón del Evangelio: Porque Jesús jamás se rindió.
En este fragmento, Dan Mohler nos recuerda que Cristo pudo haber tirado la cruz a mitad de camino. Pudo haber reclamado la injusticia de morir por un mundo que lo rechazaba. Sin embargo, su amor fue mayor que su dolor. Él no subió a la cruz para darnos un ejemplo de cómo “aguantar”, sino para darnos un corazón nuevo capaz de amar como Él ama.
Si hoy estás cansado, no busques fuerzas en tus propias capacidades. Mira a la cruz. El que no se rindió por ti, hoy te da el poder para no rendirte jamás.