22/04/2026
Hay mujeres que aprendieron a sonreír, aunque por dentro se están desmoronando.
Dices: “Todo está bien”, pero en realidad estás rota. Y tus heridas no se esconden tan fácil.
Sonríes, te arreglas, cumples, vas de compras, aparentas que todo está bajo control. Pero tu mirada no miente. Puedes mantener la imagen, puedes convencer a otros, pero no puedes seguir engañándote a ti misma.
No estás bien, solo te acostumbraste a callar lo que te duele y a sobrevivir con esas heridas abiertas.
Te enseñaron que eso es ser una mujer fuerte, pero no lo es. No es fortaleza sonreír mientras te desmoronas, eso es negación. Y mientras sigas escondiendo lo que te duele, esas heridas seguirán gobernando tu vida, tus relaciones y la forma en la que te miras.
Dios te conoce, sabe dónde te duele, y su trabajo contigo no es sanar la imagen que proyectas, te sana el corazón cuando se lo rindes.
Sanar empieza el día que dejas de fingir que todo está bien y aceptas hay heridas que cerrar.
¿Te ves en esta imagen?
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