20/08/2023
El voto obligatorio es un vejestorio de democracias antiguas. Hoy que Ecuador vota (se espera uno menos malo que el que es presidente) se lo hace de manera obligatoria y presencial. Por donde quiera que se lo mire, es absurdo, ridículo, tercermundista, negligente, peligroso, molesto. Las opciones de hacer un voto telemático y voluntario, no están en la baraja de cartas de la democracia ecuatoriana.
El voto obligatorio aumenta el nivel de participación, es verdad, pero obliga a los ciudadanos no interesados en la política, ignorantes en el tema, a elegir por medio de la pasión o el encanto del entrenamiento.
La obligatoriedad del voto y además presencial, al menos hoy en Ecuador en su momento más violento y trágico, expone al ciudadano, a las familias y atenta contra la misma democracia.
No hay ninguna justificación democrática y en torno al derecho que defienda la obligatoriedad del voto. Tampoco hay ninguna garantía de que el voto presencial sea más efectivo que el telemático para poder evitar la corrupción.
La obligatoriedad del voto, cómo mecanismo atrasapueblo y antidemocrático¿Qué consideración tiene con quien hoy estaría enfermo, impedido por alguna lesión física, deprimido, decepcionado con la política o simplemente con fobia de salir de la casa? Igual se cobrarán los $45usd de multa. Es la otra cara de la moneda, resulta una renta de esta obligación antiderecho, porque abstenerse debe ser considerado un derecho.