26/09/2025
Ser médico en Ecuador resulta, muchas veces, profundamente frustrante. La formación es larga y exigente, pero al incorporarse al sistema laboral la realidad golpea: la oferta de trabajo es escasa, las jornadas se duplican y la remuneración dista mucho de reflejar el esfuerzo, la responsabilidad y los años de estudio.
Si además se tiene una familia, el equilibrio entre la vocación y la vida personal se vuelve casi imposible.
A esto se suma una presión silenciosa: en un entorno que valora por encima de todo la especialidad, el médico general parece no “existir”, como si la dedicación al cuidado primario no tuviera el mismo peso.
A esto se suma una presión silenciosa: en un entorno que valora por encima de todo la especialidad, el médico general parece no “existir”, como si la dedicación al cuidado primario no tuviera el mismo peso.
Es una paradoja dolorosa: en un país que necesita con urgencia más profesionales de la salud, quienes eligen servir terminan luchando por un reconocimiento mínimo.