Mujer Cíclica

Mujer Cíclica Mujer Cíclica es un espacio para honrar los ciclos de la vida desde la sabiduría femenina ancestral

Me llamo Sophia Style, soy doula, antropóloga, escritora y facilitadora de talleres para mujeres sobre los ciclos femeninos. Soy inglesa de origen, y he viajado y vivido en muchos países diferentes a lo largo de mi vida. Cuando fui a la India con 17 años y conocí la marginación de las mujeres viudas, me conmovió profundamente. Allí se plantó la semilla de lo que es mi trabajo actual con mujeres. Me apasiona la recuperación de los rituales y ritos de paso femeninos, que he explorado en distintas culturas a través de investigaciones antropológicas, y en círculos de mujeres durante casi 20 años. En el 2001, seis de mis amigas se quedaron embarazadas y se despertó en mí el deseo de acompañar a mujeres en la transición de mujer a madre. Inicié mi formación como doula en Inglaterra a lo largo del 2002 con Olivia Seck, un viaje de nueve meses en donde reconectamos con el papel ancestral de la mujer que cuida y acompaña a otras mujeres en el rito de paso de dar a luz. Me he formado también con el obstetra Dr. Michel Odent, en yoga perinatal con Françoise Freedman de Birthlight, y con parteras tradicionales mexicanas. Con el nacimiento de mi hijo en casa en el 2006,, comprendí de una manera íntima el valor iniciático del parto y la maternidad, y desde entonces he profundizado en mi formación como mentora de Birthing From Within con Pam England. Desde la adolescencia hasta los 25 años, viví los cambios hormonales mensuales y la regla como una “maldición” (uno de los nombres normales y corrientes en Inglaterra para la menstruación) hasta que empecé un camino de auto-conocimiento y reconciliación profunda con mi feminidad y naturaleza cíclica. He colaborado con Miranda Gray, autora de ‘Luna Roja: Los Dones del Ciclo Menstrual’, y me he formado con DeAnna L’am de ‘’Red Moon: Escuela de Sabiduría Femenina para Mujeres y Niñas’. Después de crecer y enriquecerme durante todos estos años junto con otras mujeres, he sentido el gran deseo de compartir los frutos de este camino a través de la creación de la formación on-line "El Camino de la Facilitadora". También he creado el curso online 'Las Cuatro Lunas en Mí' y "Mujer Medicina: un viaje a tu centro" junto con Gemma Polo. Descubre todo lo que ofrezco en mi web: www.mujerciclica.com con más de 300 artículos de inspiración gratuita en el Blog.

He vuelto a casa con un cuenco lleno de semillas de Ecuador y Argentina. Siempre me ha encantado la metáfora de la semil...
12/03/2026

He vuelto a casa con un cuenco lleno de semillas de Ecuador y Argentina. Siempre me ha encantado la metáfora de la semilla, por todo lo que ocurre en lo invisible, bajo tierra, antes de emerger. Así me siento estos días: hacia dentro, integrando tantas semillas de diferentes tamaños y colores que recibí en este viaje.

Tuvimos un hermoso reencuentro con Gemma después de cinco semanas. Yo volaba hacia América Latina, ella caminaba hacia los Pirineos. Ha sido precioso escuchar sus historias del peregrinaje: ocho horas caminando cada día, en pleno invierno. Caminar como acto de memoria, de paz, de oración.

Cada una siguiendo sus pasiones y ahora navegando la vuelta a la rutina del día a día, con sus turbulencias esperadas. Me viene a la mente el título del libro “Después del éxtasis, la colada”.😊

He visto a mi hijo, con tiempo para escuchar su momento vital: búsquedas, nuevos proyectos, miedos y sueños. Hermoso reencuentro también con mi hermano, con la familia, con nuestra gata y nuestras plantas. Me fui en pleno invierno y ahora brotan con fuerza fresias naranjas en el balcón.

En tiempos tan convulsos, lo sencillo y los vínculos nutren y reparan. Pasar tiempo delante del fuego. Seguir mirando las semillas. 🌰🌰

Vuelvo también al ordenador, a las sesiones de acompañamiento, a preparar los próximos retiros y formaciones.

Regreso con el corazón lleno de encuentros, historias y aprendizajes. Con nuevos vínculos en Ecuador y Argentina, con la sensación de familia. Con la voz de muchas mujeres —abuelas, parteras, madres— resonando todavía dentro de mí. Y en el fondo del pecho, un anhelo claro de volver a las Américas, donde me siento en casa.

Este viaje me recordó algo sencillo y profundo: que la vida se sostiene en redes de cuidado, en la memoria de quienes caminaron antes y en la valentía de seguir imaginando un mundo más digno.

Ahora empieza el tiempo de cuidar estas semillas nuevas, que nacen de raíces muy antiguas. 🌱🤎🌱

Sophia





Hoy, 8 de marzo, comparto algunas reflexiones sobre el momento que estamos atravesando. Me desperté muy movida. Viendo s...
08/03/2026

Hoy, 8 de marzo, comparto algunas reflexiones sobre el momento que estamos atravesando. Me desperté muy movida. Viendo señales de un sistema que empieza a deshilacharse por todas partes.
Cada vez se hace más difícil ignorar que no se trata de crisis aisladas, sino de las grietas de un paradigma cultural que ha organizado nuestra sociedad durante siglos.
Y en medio de todo esto, quiero recordar algo esencial: que el patriarcado no es la única forma en que los seres humanos hemos vivido.
Han existido —y existen— culturas organizadas de otra manera, centradas en la vida, la comunidad y las generaciones futuras.🙏🏽
Tal vez sostener la complejidad de este momento sea parte del trabajo de nuestro tiempo: mirar con lucidez lo que se desmorona, y recordar lo que puede nacer.

El matriarcado no es una inversión del poder.
Es recordar cómo organizar la cultura alrededor de la vida.

Si algo de esto resuena contigo —o despierta otras preguntas o miradas— me encantará leerte.

Sophia 💜

PD. Recomiendo mucho el trabajo de Anna Boyé y su proyecto Matriarcados, donde lleva más de veinte años investigando sociedades matrilineales en distintas partes del mundo.
www.matriarcados.com





CambioDeParadigma

Diario de Viaje · Etapa 9. Provincia de Buenos Aires — cierre del viajeEn mis últimos días en Argentina quise visitar la...
04/03/2026

Diario de Viaje · Etapa 9. Provincia de Buenos Aires — cierre del viaje
En mis últimos días en Argentina quise visitar la Plaza de Mayo, un lugar profundamente simbólico. Allí comenzaron a reunirse las Madres de Plaza de Mayo —después Abuelas— durante la dictadura cívico-militar de 1976, buscando saber qué había ocurrido con sus hij@s desaparecid@s y con l@s bebés nacidos en cautiverio y entregados en adopciones ilegales. Sus nietos.

Como les prohibieron permanecer paradas, comenzaron a caminar en círculo cada jueves frente a la Casa de Gobierno. Un gesto sencillo que se volvió historia. Desde mi adolescencia en Inglaterra seguía este movimiento con admiración. Estar allí fue profundamente conmovedor. Además, han logrado muchísimo.

Ese mismo día visité la Bienal de Arte Indígena en Buenos Aires, con artistas del norte de Argentina y de otros países de la región. Después de lo vivido en Ecuador fue emocionante reconocer en tantas obras esa relación viva con la naturaleza: animales, espíritus, cosechas, nacimientos, tejidos. Me resonaron en un lugar muy ancestral.

También pude visitar el Hospicio El Buen Samaritano, un lugar muy especial para mí. Inspiró profundamente a mi madre cuando estaba muriendo de cáncer. Gracias a la generosidad de familia y amistades pudimos enviar una donación significativa. Estar allí cerró algo muy íntimo de este viaje.

En mis últimos días también fui acogida con enorme cariño por la familia de Inés y Juan Pablo. Su hermosa hija Candelaria, con síndrome de Down, acaba de empezar a ayudar en el proyecto pionero y expone su arte junto a otras personas con síndrome de Down.
Curiosamente, el segundo esposo de mi abuela paterna era descendiente de John Langdon Down, el médico que estudió este síndrome y defendió un trato digno y humano hacia las personas con esta condición. Pensé mucho en ese cruce inesperado de historias al conocer a Candelaria. Hoy grabamos un directo espontáneo 🦋

Ahora regreso a casa con la sensación de haber encontrado nuevos hogares en distintos rincones de Ecuador y Argentina.
Y con la certeza de que este viaje seguirá desplegándose dentro de mí. Gracias por haberme acompañado🙏🏽

Diario de viaje · Etapa 8, Círculo~ritual de transformación · San Isidro, Buenos AiresConvocamos este círculo hace un me...
02/03/2026

Diario de viaje · Etapa 8, Círculo~ritual de transformación · San Isidro, Buenos Aires
Convocamos este círculo hace un mes y aunque duró apenas tres horas, dejó un eco profundo en mí y necesito escribir. 🤎

Nos juntamos para dar espacio a lo que está en transformación: lo que se deshilacha en estos tiempos convulsos y aquello que seguimos cultivando. La transformación en lo íntimo y también en lo social y político. Todo lo sentimos en el cuerpo.

Éramos 32 personas, mujeres y hombres, algunas compañeras de camino desde hace años en mis cursos online, junto a la red de la Casa de la Escucha . Qué nombre tan precioso y preciso. Escuchar —con presencia y paciencia— es una medicina necesaria ahora.

Creamos un espacio de sostén, de raíz compartida. Estos rituales no los atravesamos en soledad; nos necesitamos para mirar lo que duele sin quedar atrapad@s en ello.

Cada persona trajo tres hojas —de distintos árboles— para representar duelos personales, colectivos y ancestrales. Las ofrecimos a una maceta con tierra en el centro. La imagen era sencilla y profunda: cuando los duelos se nombran y comparten, se vuelven compost.🍂🍂 Hablan de lo que amamos y preparan el suelo para lo que está por venir.

Escuchar 'Los Olvidados' de Pedro Pastor en Argentina, tierra marcada por la dictadura y la memoria de los 30.000 desaparecidos, me conmovió muchísimo. El dolor emergió acompañado, con ternura. Estamos limpiando duelos antiguos aún vivos en los cuerpos, historias que muchas veces no tuvieron espacio para ser lloradas.

Y al mismo tiempo dimos lugar a las semillas de lo que queremos cuidar y cultivar. Bailamos y cantamos con ellas, regando lo que nos importa de verdad. Una medicina suave frente a la desesperanza, recordando que hay fertilidad incluso en medio de todo lo que se deshace.🌱🌱

Dicen las abuelas y abuelos Hopis que terminó el tiempo de la loba o el lobo solitario. En ese círculo sentí que estamos aprendiendo a caminar de otra manera.

Me quedo con profunda gratitud por este encuentro tan cuidado. Gracias Inés , Juan Pablo y Abril .r.i.l.l.a. Gracias a cada persona que abrazó lo que muere y lo que quiere seguir viviendo. 🙏🏼

Diario De Viaje · Etapa 8. Islas de Tigre, Buenos AiresLlegué en lancha a la isla de Tigre, a la cabaña de madera que al...
28/02/2026

Diario De Viaje · Etapa 8. Islas de Tigre, Buenos Aires
Llegué en lancha a la isla de Tigre, a la cabaña de madera que alquila Marcela Guerra. Había imaginado ir más lejos —Jujuy, Iguazú, la Patagonia— pero el tiempo era breve y Argentina inmensa, así que elegí quedarme cerca. Y estoy muy contenta con esta decisión. 💚

Tuve cinco días sola, en plena naturaleza. Después de tanta intensidad, emergió el cansancio. Un cansancio profundo que necesitaba silencio. Fue un regalo escribir sin apuro, integrar lo vivido, dejar que el cuerpo hablara. Dormí mucho, lloré, bailé...

El río fluye lento aquí. Sube y baja según el viento. Ese ritmo me fue regulando. Me sentí cuidada y arropada por la sencillez: madera, agua, animales salvajes, el gato Chocolate rondando, mi pequeño altar encendido.

Percibo todavía mucha tensión en el cuerpo. Siento que sigo integrando la limpia intensa con ortiga negra en Ecuador.

Y al mismo tiempo, como tantas mujeres, llevo en el cuerpo el impacto de lo que se está revelando en el mundo —los archivos Epstein y la evidencia de un sistema de dominación patriarcal tan arraigado como extendido, que muestra grietas cada vez más visibles—. No es fácil sostener las noticias y percibir su impacto en el sistema nervioso. Y liberarlo. Son tiempos intensos.

La naturaleza es medicina pura. No niega lo que ocurre, pero ofrece un lugar donde respirar todo.

Estar cerca de Marcela , tan enraizada en los ciclos y en sus raíces andinas, fue profundamente inspirador. Conversaciones sobre el rito de paso de la menopausia, sobre el final de la vida, sobre volver a lo ancestral.

Comer en su cerámica, hecha por sus manos, fue también un acto de memoria. Algo en mí quiere volver a casa y modelar barro.

Aquí aprendí otra vez a estar en diálogo y rendición con lo vivo. Me hizo recordar que cuidar el cuerpo también es una forma de cuidar el mundo.

Sophia

Diario de viaje Etapa 7, Retiro en Provincia de Buenos Aires. Este escrito coincide con la etapa 7 de este increíble via...
26/02/2026

Diario de viaje Etapa 7, Retiro en Provincia de Buenos Aires.
Este escrito coincide con la etapa 7 de este increíble viaje, y con el retiro inspirado en el mito de Inanna, donde justamente el número siete es tan significativo.

Sigo asombrada por esta historia antigua y tan necesaria para nuestros tiempos. Cada vez que la exploro con un grupo de mujeres aparecen nuevos matices en sus símbolos y personajes, como si el mito siguiera vivo.

Venía de Ecuador profundamente conectada con el arquetipo de la Abuela, y en este círculo la edad mediana fue de 60 años.

Me impresiona percibir otra vez de primera mano esa sabiduría posmenopáusica y “plenopáusica”: una alquimia poderosa entre libertad interior y visión colectiva del bien común.

En este grupo hay un compromiso social profundo, mujeres entregadas a acompañar situaciones de extrema vulnerabilidad en la provincia de Buenos Aires. Me da esperanza sentir que quienes resuenan con Mujer Cíclica sostienen esta unión entre lo personal y lo político.

Liberamos mucho juntas, a través de los elementos, los símbolos, los rituales. Me conmueve ver cómo este mito trae una medicina tan profunda y sencilla a la vez, como un elixir que alcanza partes silenciadas durante años.

Vivimos tiempos de desvelar lo que ya no puede callarse.

Agradezco a cada mujer por su valentía y autenticidad. A Abril .r.i.l.l.a por tus cuidados durante todos estos meses, y a Inés por recomendar este retiro a tu hermoso círculo de amigas.

A pesar de los retos del lugar, hoy descuidado y frágil, renacimos más ligeras, más libres, más tiernas y más íntegras.

Tal vez la transformación cultural que tanto anhelamos ocurre de esta forma: mujeres en círculo, recordando juntas lo que aún late con fuerza cuando escuchamos con presencia. 🤎🤎

DIARIO DE VIAJE · Etapa 6, Buenos Aires, Argentina.Hace una semana me despedí de Ecuador bajo la lluvia y aterricé en Bu...
26/02/2026

DIARIO DE VIAJE · Etapa 6, Buenos Aires, Argentina.
Hace una semana me despedí de Ecuador bajo la lluvia y aterricé en Buenos Aires en pleno calor veraniego. Solo ahora encuentro un momento de calma para seguir escribiendo. ✍🏿
En medio de todo lo que se está desvelando en el mundo, a veces dudo del sentido de estas palabras. Y, sin embargo, siempre hay un microcosmos dentro del macro.

El libro Futuro Ancestral, sobre pensamiento indígena, me ayudó a hacer la transición entre mundos tan distintos. Me lo prestó Abril .r.i.l.l.a, que me animó a venir a sus tierras hace más de un año. Se manifestó, finalmente 🤎

Como en Ecuador, me he sentido profundamente cuidada, por Abril y por Rosana y su compañero Gaby, esos vínculos virtuales que se vuelven abrazos y miradas profundas.

Después de tanta 'transcendencia' en Ecuador, aquí hubo asados, vino argentino, helado de dulce de leche, alfajores...😋 Y tiempo para preparar con calma mi segundo retiro. Otro ritmo.

También tuve un encuentro muy inspirador con Verónica , coautora de un libro y una investigación fascinante y necesaria sobre la menopausia, desde una perspectiva integral del ciclo vital y los cuidados.

Escucho de cerca la situación social y económica en Argentina: inflación, incertidumbre, cuerpos cansados. Una sensación de alerta constante, de no saber qué se desarma mañana. Como en cada vez más lugares del mundo.

Y al mismo tiempo, partes de Buenos Aires me resultan familiares: cafés, librerías, arquitectura europea. Echo de menos la presencia visible de las raíces indígenas, aquí casi borradas en la superficie. Sé que laten bajo capas de historia y colonización.

Me pregunto qué significa habitar América Latina en esta tensión: entre memoria silenciada y herencias europeas, entre crisis y una vitalidad cultural inmensa.

Quizá esta parte del viaje me esté enseñando otra forma de profundidad: menos ritual, más cotidiana; menos mística, más política.

Y vuelvo a la pregunta inicial. Tal vez escribo precisamente por eso: para no anestesiarme. Para seguir mirando lo pequeño dentro de lo inmenso.

Sophia




Hay textos que se escriben con la cabeza.  Y hay textos que se escriben con el cuerpo.Mi última newsletter nació desde u...
18/02/2026

Hay textos que se escriben con la cabeza. Y hay textos que se escriben con el cuerpo.
Mi última newsletter nació desde un lugar muy profundo. No fue tan fácil de compartir, pero siento que estamos en un momento en que muchos velos están cayendo a la vez.

Mientras los llamados “archivos Epstein” exponen cómo durante décadas se protegieron redes de poder que silenciaron a niñas y encubrieron abusos, algo más también está emergiendo.

Se está desvelando una cultura que sexualiza la niñez, erotiza la juventud femenina y vuelve invisibles a las mujeres maduras, mayores. Una cultura que protege el poder antes que la vulnerabilidad.

El grito que comparto en esta publicación nació de una experiencia profundamente personal. Pero al atravesarme entendí que no era solo mío. Era también el eco de muchísimas voces que aprendieron a congelarse para sobrevivir.

Por eso siento que el arquetipo de la abuela y la mujer madura es tan urgente hoy. Las mujeres que transitamos la menopausia como iniciación no estamos perdiendo algo. Estamos entrando en una autoridad distinta: la de quien ya no necesita agradar, la de quien puede nombrar lo que duele sin apartar la mirada, la de quien puede sostener el temblor cuando todo tiembla.

Honrar a las abuelas —las externas y las internas— es empezar a reorganizar la cultura desde otro lugar.

Gracias por leer, por sostener, por no apartar la mirada en tiempos donde tanto dolor está saliendo a la superficie.

El texto completo está en mis historias. Con amor y con raíz, Sophia

Diario de viaje: Etapa 5 (3) Mindo, Ecuador. Encuentro “El fin de la separación”.  Lo que intentaron borrar, sigue danza...
16/02/2026

Diario de viaje: Etapa 5 (3) Mindo, Ecuador. Encuentro “El fin de la separación”. Lo que intentaron borrar, sigue danzando.

Podría decir tantas cosas sobre el encuentro transformador que acabo de vivir en los bosques húmedos del santuario Amaroo . Una de ellas que no puedo dejar de compartir es la experiencia de ver a Shanley Spence bailando el Hoop Dance, la danza de los aros.

Ella es de origen Cree y Anishinaabe, naciones indígenas de lo que muchas comunidades llaman Turtle Island (América del Norte).

La vi danzar y lloré. Lágrimas que fluyeron por la belleza del movimiento, que sin duda era narración y oración en movimiento y un acto de sanación. Su vestido refleja su nombre, “Mujer Amanecer”.

Un círculo tras otro, con sus 11 aros, la vi dibujando águilas, serpientes, tortugas, flores, el mundo. El aro como símbolo de vida: sin principio ni fin, todo conectado.

Mientras ella danzaba, Darryl, cantor Cree tocaba el tambor que marcaba el pulso y sostenía el canto ancestral que atravesó mi corazón.

Fluyeron también lágrimas por lo que fue prohibido. La colonización y la Conquista en todo el continente americano implicaron prohibiciones, evangelización forzada y pérdida de prácticas ceremoniales. Muchas danzas indígenas fueron perseguidas durante siglos.

Y, sin embargo, ella está recuperando y honrando esta tradición tan llena de belleza y transformación. Firme. Serena. Poderosa. Danzando desde la continuidad y la resistencia viva.

A veces el llanto no es solo duelo, es reconocimiento, es recordar que la cultura, cuando es verdadera, no muere, se transforma y vuelve a florecer.

Gracias Shan, por seguir elevando tu voz, tan necesaria en estos tiempos. Por la belleza de tu cultura que no desapareció, sigue amaneciendo. 🧡☀️❤️





Diario de viaje: Etapa 5 (2) Mindo, Ecuador. Encuentro: “El fin de la separación”.Durante estos siete días compartimos e...
15/02/2026

Diario de viaje: Etapa 5 (2) Mindo, Ecuador. Encuentro: “El fin de la separación”.

Durante estos siete días compartimos espacio con una familia Sieko Pai. Su nombre significa algo así como “gente del río de colores” o “gente verdadera”. No estábamos en su territorio, la Amazonia, fueron ellos quienes viajaron hasta aquí. Y, aun así, trajeron la selva con ellos.

No sé cómo explicarlo sin que suene exagerado, pero de verdad siento que habitan otra dimensión. No porque estén lejos del mundo, sino porque no están separados de él.

Para ellos, la naturaleza no es recurso ni escenario. Es relación, es espíritu, es familia. Siempre están creando con sus manos: recogiendo hojas y ramas, tejiendo fibras, creando herramientas, modelando barro.. No es artesanía: es para sostener la vida. diaria.

Su relación con el yahé no es una ceremonia aislada. Es medicina y guía, parte de su forma de comprender lo visible y lo invisible. Todo está integrado.

Me hablaron del respeto hacia la menstruación. Durante esos días, la mujer descansa en una cabaña especial. Es un tiempo de poder y recogimiento. Hay tabúes, sí, pero también reverencia. El cuerpo como portal. El ciclo como sabiduría.

Me siento distinta después de estos días. No tanto por lo que dijeron, sino por lo que transmiten sin palabras. Su presencia recuerda algo antiguo.

“El fin de la separación” no es un concepto. Más bien veo que la separación vino de quienes tuvieron que conquistar otras tierras porque ya se habían sentido separados: separados de la tierra, separados del todo... Quizá recordar que pertenecemos sea un paso esencial para restaurar la armonia y traer sanación en estos tiempos tan revueltos.

Gracias José por hacer de puente .

Diario de viaje, Etapa 6. Mindo, Ecuador. Hoy me despido de un encuentro de siete días en el bosque humedo del noroeste ...
15/02/2026

Diario de viaje, Etapa 6. Mindo, Ecuador.

Hoy me despido de un encuentro de siete días en el bosque humedo del noroeste de Ecuador, días intensos y profundos de convivencia con abuelas y abuelos indígenas Kichwa y Sieko Pai junto con abuelas y abuelos Cree, Anishinaabe, Okanagan, Dakota y Métis de Canadá.

Tantas sensaciones para integrar… Primero quiero hablar de las abuelas.

En muchas de estas culturas — matriarcales antes de la colonización— la mujer mayor no es invisible. Es consejera, es guardiana del equilibrio. Su palabra pesa porque ha atravesado el fuego y la experiencia, a veces muy dura.

Escucharlas hablar, sentir su presencia y recibir sus prácticas de sanación ha sido un regalo enorme.

La abuela María Juana pertenece a un linaje de chamanas. Desde niña acompañó a sus padres en el servicio de la sanación. Hoy ofrece “limpias” con su hijo Raúl y su hija Laura para ayudar a liberar el dolor físico, emocional y ancestral. Tantos años al servicio. Sus manos rebosan sabiduría; su risa, luz.

También hay sincretismo: oraciones al “Diosecito” entretejidas con cantos y rituales antiguos. El cristianismo dejó una huella profunda.

Desde Canadá compartieron historias de internados, pérdida de sus tierras y tradiciones y ruptura de linajes. Mucho dolor transgeneracional aún en proceso de sanar.

Y aun así, las abuelas sostienen. Su poder no es individual: nace de sus atados sagrados, de los altares que custodian, de su conexión con la Madre Tierra y el Gran Espíritu.

He escrito últimamente sobre menopausia y mujeres mayores. Aquí lo vi encarnado. Otro tipo de fertilidad: de visión, de consejo, de comunidad. Estar en su presencia fue un honor. Cuánto necesitamos esta medicina en el mundo.

Justo estaba disponible para este encuentro después de mi retiro. A veces la vida conspira con una precisión que solo siento asombro y gratitud.

Gracias a Shan y José por la valentia de haber manifestado la visión de este círculo, llamado “El fin de la era de la separación”. Gracias Amaroo por acogernos con tanto amor.

Diario de viaje • Etapa 4: Casa Semilla, Cotacachi, EcuadorDespués de tantos meses preparando este retiro, este fin de s...
10/02/2026

Diario de viaje • Etapa 4: Casa Semilla, Cotacachi, Ecuador
Después de tantos meses preparando este retiro, este fin de semana floreció la semilla que plantamos con Camila y regamos con mucho cuidado y presencia.

Ha sido la primera vez que comparto la sabiduría del mito del Descenso de Inanna en Latinoamérica. Me sigue fascinando cómo una historia escrita hace unos cinco mil años, en la cultura mesopotámica, puede resonar de forma tan viva y profunda en cuerpos y territorios tan distintos.

Compartirla con mujeres de Ecuador y Colombia me mostró con claridad cómo los mitos, los rituales y la conexión con la tierra —la Pachamama— siguen siendo algo vivo, encarnado, experimentado desde dentro. Vi tanta entrega en este círculo, me conmovió profundamente. 🤎

También fue revelador escuchar cómo las mujeres están transitando la perimenopausia en estas tierras, y cómo se ha ido extendiendo igualmente una mirada negativa sobre esta etapa vital. Nos hemos quedado sin mapas, sin ritos de paso acompañados, sin espacios donde sostener este umbral.

Por eso el mito de Inanna me parece tan necesario: como guía simbólica para los descensos y ascensos, para los procesos de muerte y renacimiento que atraviesan la vida. Sé que cada cultura guarda sus propios mitos y rituales, y que estamos en un tiempo de volver a recordarlos.

Estas fotos captan algo del rito que celebramos juntas. Me voy con gratitud profunda. Gracias, Camila, por tanto. Y sí: ya plantamos la semilla para este retiro en Colombia.🌱

En menos de dos semanas, este altar se abre en Buenos Aires. Quedan pocas plazas.

Me siento con el corazón llenito de amor, han fluido muchas lágrimas estos días, agua que limpia y sana. Tierras de mucha transformación.

Un abrazo, Sophia
www.mujerciclica.com

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