11/12/2025
El estrés crónico, junto con hábitos no saludables, altera el equilibrio hormonal y metabólico.
El cortisol elevado favorece antojos de alimentos ricos en azúcar y grasa, aumenta la producción de glucosa y promueve resistencia a la insulina; todo esto favorece la acumulación de grasa visceral, sobre todo en el abdomen.
Además, afecta el sueño y la energía, reduce el gasto calórico y facilita comer de manera emocional, creando un círculo que dificulta el control del peso.
👉Identificar estas señales (antojos frecuentes, cansancio, sueño irregular, irritabilidad) es clave para intervenir a tiempo con estrategias que incluyan manejo del estrés, mejora de hábitos y seguimiento profesional.
Dra. Majo Solis
Endocrinóloga • Diabetóloga • Nutrióloga