03/05/2023
TESTIMONIO DE UN PARTICIPANTE A UN RETIRO DE EVOLUCIÓN INTERIOR CON USO CONSCIENTE DE TECNOLOGÍA ANCESTRAL EN GRANADA
Hola Mayana. Aquí mis palabras y valoraciones:
Reafirmo lo que dije en el mini video. Me llevó una luz, no fue la mía, no fue una llamada de la ayahuasca, y no fue tantas cosas como otr@s pudieran decir. Solo hablo de mí. Repito, me llevó una luz, una luz que me sigue iluminando día a día. Y muy muy y muy agradecido porque así fuera. Es un antes y un después. Es una experiencia extraordinaria, única, tan reconfortante e intensa que no hay palabras para describirla. Y evidentemente, sin vosotras dos, no hubiese sido igual. Soy dos personas encantadoras, maravillosas, con una luz propia tan potente que no hay hueco ni para un mínimo de oscuridad.
Yo fui muy abierto y entregado a lo que surgiera, sin apenas información, no porque no la tuviera, si no porque no me hacía falta. Mi entrega era absoluta. Me estaba llegando en el momento que debía de llegar, y es que ya no me conformo con ver lo que que ven mis ojos. Eso es más que insuficiente. Teno algo dentro que tiene la necesidad de salir, de explotar. Ya se acabó "vivir" en la caverna. Quiero seguir explorando...
En relación a mi entrega, estaba convencido de que mi intención era probar todas las medicinas naturales que así estimarais oportunas. De entre todas, tengo que destacar 2. Empiezo por la que, por su impacto puntual y explosión de emociones, sin ser menos importante, es la que pongo en segundo lugar, bufo. Es impresionante. Yo lo viví como un viaje a los confines del universo, y además, ida y vuelta, ida y vuelta, una y otra vez. Y en un solo instante, podía estar en dos sitios al mismo tiempo. Sin palabras.
La primera, y la que me ha dejado mucha más marca en mi persona, en mi ser: ayahuasca. La viví 3 veces, y cada una se reflejo de una forma muy diferente a la anterior. Pero con el tiempo he podido comprobar que están relacionadas perfectamente secuenciales en el tiempo. Es decir, la última debía ser la última, la segunda igual, y la primera, no podía ser otra que la primera. A día de hoy, no hay un momento en mi vida que no haga una reflexión al respecto de las 3. Estoy asombrado de los mensajes que escondían cada una de ellas. Y me vuelvo a reiterar en lo mismo, de una u otra forma, una idea, una acción, una palabra, me lleva a esos 3 días y a esa medicina.
Mi valoración final: Muy reconfortarle conmigo mismo. Hice lo que tenía que hacer. Aprendí muchísimo, una experiencia que se puede trasladar al día a día de forma muy natural, como la vida misma. Y lo mejor de todo, por muy única que sea esta experiencia, hay que volver a repetir. Mi ser me lo pide. Tengo esa vocecilla en la cabeza que no deja de repetirme: Vuelve, vuelve, vuelve. Cada vez tengo más claro que ese es mi sitio.
MIGUEL ANGEL