25/05/2026
“Cuando sostienes la base, aparece el patrón”
Vamos a coger un rectángulo de pilates
y lo colocamos justo debajo del culete, en el suelo.😊
Este rectángulo no es un límite,
es un soporte para los isquiones.
Nos sentamos sobre él,
dejando que la pelvis tenga una referencia clara desde la base.
Desde ahí, estiramos las piernas delante.
Y ahora, junta los pies:
dedos gordos, borde interno… en contacto.🌍
Apoya bien las manos en el suelo.
Y comenzamos el movimiento:
lleva los pies a flexión plantar
y después a dorsiflexión.
Sin que se separen.
Lento.👀
Exagerando el gesto.
Observa:
¿un pie responde diferente?
¿uno se va antes hacia fuera?
¿aparece tu patrón habitual?
Yo, por ejemplo, tengo tendencia a mover así…
y así es como entran mis pies en el suelo.
Aquí se ve muy claro.🌱
El soporte en los isquiones permite que la pelvis esté más disponible,
y desde ahí el movimiento de los pies se expresa sin tantas compensaciones.
No lo corrijas de entrada.
Míralo.
Este ejercicio mejora tu percepción del apoyo,
afina la coordinación entre ambos pies,
y conecta el movimiento de los pies con la organización de la pelvis.
Porque cuando la base está bien sostenida,
el movimiento aparece con más claridad.⚡️