04/05/2026
AHA, BHA, PHA… o lo que muchas veces llamamos en la farmacia: “el lío de los ácidos”.
Y es normal que haya lío, porque en skincare parece que cada semana aparece un ingrediente nuevo que promete dejarte la piel como si hubieras dormido 12 horas, bebido 2 litros de agua y vivido sin estrés desde 2017. ¡Ojalá fuera tan fácil!
Los ácidos exfoliantes pueden ser grandes aliados cuando quieres mejorar textura, luminosidad, poros, granitos o tono apagado. Pero también pueden convertirse en el típico producto que compras con ilusión, usas con demasiada alegría y a los cuatro días te preguntas por qué tienes la piel roja, tirante o enfadada con el mundo.
Aquí viene la parte importante: exfoliar no es castigar la piel. Preparar la piel para el verano tampoco significa dejarla “pulida”, ¡nuestra cara no es un espejo! Significa ayudarla a renovarse mejor, respetando su barrera cutánea y entendiendo qué necesita de verdad.
¿La clave? No meterlo todo a la vez. No necesitas usar AHA, BHA, PHA, retinol, vitamina C y mascarilla exfoliante en la misma semana para demostrar compromiso con tu rutina. Tu piel no necesita que le prepares una oposición. Necesita constancia, coherencia y productos que encajen contigo.
Y otro punto importante: si usas exfoliantes, el SPF al día siguiente no es negociable. ¡No negociable de verdad! La piel queda más expuesta y el protector solar pasa a ser parte de la rutina, no un extra de verano que aparece solo cuando hay playa.
En la farmacia nos gusta mucho este tipo de consejo porque es justo donde se nota la diferencia entre “me compro lo que está de moda” y “me llevo lo que tiene sentido para mi piel”. Y créenos: muchas veces lo segundo es más sencillo, más barato y bastante más agradecido.
Si tienes dudas con qué ácido usar, cada cuánto aplicarlo o con qué no mezclarlo, pásate y lo vemos contigo. Sin drama, sin rutina eterna y sin hacerte sentir que necesitas siete exfoliantes para tu rutina.
Guárdalo para cuando vuelvas a mirar tu neceser y pienses: “¿y esto cuándo me lo pongo?”