14/05/2026
El éxito del deporte es la capacidad de traspasar nuestro cuerpo a través de la emoción.
Anoche fue uno de esos momentos de éxito, cuando algo está pasando que nos atraviesa y trasciende más allá del cuerpo al conectarnos a una frecuencia y vibración compartida. También por el resultado, claro. Sin embargo, el éxito, la conexión y la emoción estaban ya, antes que cualquier resultado.
“Ha sido impresionante la ilusión que he percibido (…) Me ha emocionado, quiere decir que estamos transmitiendo alto, que el equipo está transmitiendo algo a la gente”. (Pedro Martínez)
Llevo años siguiendo al Valencia Basket, me he perdido muy pocos partidos, así que soy de las que he pasado ya por algunas alegrías pero también por temporadas con muchos momentos de desconexión por la falta de coherencia ante lo que el equipo reflejaba.
Esta temporada no ha terminado aún y ya es histórica, no solo por el resultado que ayer se consiguió tras la serie eliminatoria contra el Panathinaikos, en la que el Valencia Basket se ha clasificado por primera vez en su historia para la Final Four que se disputará en Atenas.
Es histórica también por la forma en la que se ha llegado, mostrando unos valores deportivos que es necesario recuperar y reivindicar como modelo de rendimiento. Sin olvidar que el rendimiento es importante y los objetivos se marcan por logros y resultados, se demuestra que el alto rendimiento no se consigue solo con más exigencia ni a costa de todo.
“Un día que pasarán los años y lo recordaremos, porque nos permite la clasificación que es un hito histórico para el club, pero también por las sensaciones que hemos tenido”. (Pedro Martínez)
Esta serie de cinco partidos del Valencia-Panathinaikos ha sido más que el enfrentamiento deportivo, la contraposición de dos paradigmas de entender el rendimiento y el deporte al más alto nivel.
El Valencia Basket ha mantenido la coherencia de un estilo liderado por su entrenador Pedro Martínez, que en cada una de sus ruedas de prensa, intervenciones y acciones, ha ido reforzando sin fisuras, también en los momentos malos. Sobre todo en éstos.
"Estamos con la ilusión de ganar pero siendo conscientes de que se puede perder". (Pedro Martínez)
Un modelo que se fundamenta en no buscar ser perfectos ni imbatibles, ni ser otra cosa distinta de lo que somos.
Es la ambición que no se alimenta del futuro sino que se construye en la humildad de estar presente.
Que llega al máximo rendimiento desde el respeto a la persona, aceptando que también un deportista con mucho talento tiene sus límites, sus sombras y su vulnerabilidad.
Que llega al máximo rendimiento sabiendo que el fallo y error son inevitables y necesarios y los asume dando valor al proceso, manteniéndose fiel al proyecto, con compromiso y confianza en lo que se hace cuando salen las cosas y sobre todo… cuando no salen.
“No somos imbatibles pero somos capaces de ganar a cualquiera” (Pedro Martínez)
Ese es el alto rendimiento. No es ganar siempre, sino sostenerme cuando el resultado no acompaña. Es seguir creyendo y aprender. En mantener la identidad del equipo incluso cuando la tentación es cambiarlo todo.
“Todo el camino es un aprendizaje” (Pedro Martínez)