15/12/2025
Aprender a vivir más pausadamente es un entrenamiento necesario con el ritmo en el que nos vemos inmersos, pero merece la pena, dado que nos ayuda a vivir más felices, con menos dolor, menos visitas al médico y con mas consciencia de nuestros cambios internos.
Aprender a hacer pausas a lo largo del día, respirar hondo, anotar algunas líneas de cómo se ha sentido el día, hacer algo de deporte o hacer estiramientos para aliviar la tensión muscular son solo algunos ejemplos de aquellos pequeños momentos que son una inversión a futuro de salud física y mental.
Añadiría aprender a disfrutar a vuestra manera de los posibles días de pausa (si os tocan) de diciembre sin huir del descanso, del silencio o del no tener todo el tiempo cosas que hacer.
Y para los que en este punto del texto me preguntéis: ¿Cómo consigo hacer eso si me veo incapaz?⬇️
Todo cambia en función del prisma con el que se mira: si se hacen las pausas y todo lo que os recomendaba arriba por obligación, la sensación de es de agotamiento, de querer ir rápido, no poder ver nada positivo en ello y por consiguiente "una pérdida de tiempo" porque parece que "de nada sirve".
Si se elige conscientemente, se decide ver qué efectos genera yendo despacio y paso a paso, se activa la curiosidad, el amor propio y las ganas de mejorar, los efectos son el alivio, un ratito de calma, menos ansiedad si se padece de ello, o incluso poder dormir mejor a largo plazo.
¿Y tú, ya has pensado en cómo te vas a cuidar hoy?.