22/09/2021
Fragmento del libro "Sobrevivir a la fibrosis quística, mi experiencia personal, que tendrá su publicación en navidades de este 2021 en Amazón.
Entrada al quirófano:
Recuerdo como mi entrada al quirófano me paralizó todo el cuerpo y note un cambio brusco de temperatura. Mis sentidos comenzaron a agudizarse al presentir el temor de lo desconocido y peligroso de aquel lugar. Aquel lugar era como entrar al interior de una nave alienígena de un blanco inmaculado repleta de utensilios quirúrgicos metalizados desconcertantes que me sorprendieron al imaginar sus posibles utilidades en un cuerpo humano como el mío. Monitores y focos situados a cierta altura de aquella sala rodeaban mi camilla y otras pantallas montadas en soportes de pie, mostraban extraños datos digitales emitiendo pitidos cada cierto tiempo que alteraban mi respiración y mi ritmo cardiaco. Mi mente iba poco a poco recorriendo aquella sala cerrada, la cual era el lugar donde tendría comienzo en breve la gran intervención a la que muy poca gente tenía fe de que fuera un éxito. Se acercaba el momento al que más temía, momento en el que te suministran la anestesia y hay unos segundos de margen en los que eres consciente y de repente se hace la oscuridad y te desconectan del mundo. Al ver toda aquella puesta en escena me consoló la idea de que cuando aquellas afiladas herramientas se pusieran en marcha en las manos de aquellos cirujanos, yo ya estaría completamente anestesiado para no observar en mis propias carnes aquella horrible carnicería repleta de órganos, vísceras y sangre que se deslizarían por mi pecho desencajado. Pero si algo tengo que destacar de todo aquello, fue una especie de gran cazuela ubicada sobre una camilla forrada de sábanas verdes que hasta que me anestesiaron, fue una total intriga el pensar que utilidad se le daba a aquella cosa. Supuse mientras me preparaban que sería para despojar allí los órganos enfermos y castigados por la FQ pero siempre me quedó esa duda.