12/03/2026
Ser madre encendió en mí muchas preguntas.
Siento que la maternidad enciende muchas preguntas , abre caminos, y da nuevas oportunidades de sentir y pensar….
Preguntas sobre el ritmo en el que vives, sobre cómo quieres estar con tus criaturas y sobre la vida que realmente quieres sostener.
Recuerdo muchas veces llegar a casa cansada.
Con la sensación de haber dado mucho fuera y tener poco para ofrecer en ese momento a mis criaturas… y eso empezó a remover algo muy profundo dentro de mí.
Poco a poco sentí que necesitaba hacer cambios.
No desde la exigencia, sino desde el deseo de vivir una maternidad más presente, más consciente y más alineada con lo que sentía en mi corazón.
Con mi pareja empezamos a buscar desde el embarazo formas de sostenernos diferente, donde empezamos ir a cursos, talleres y experiencias que nos fueron abriendo la mirada.
Descubrimos otras formas de criar, de acompañar y de sostener la vida familiar.
En ese camino el yoga apareció como un lugar de refugio.
Un espacio donde volver al cuerpo, a la respiración y a la calma.
Con el tiempo sentí que también quería crear espacios para otras madres.
Lugares pequeños, cálidos y cuidados, donde poder parar un momento, respirar y sentirse sostenidas.
Por eso mis clases son en grupos pequeños.
Porque me gusta poder mirar, escuchar y acompañar de verdad.
Crear un entorno donde cada mujer pueda llegar tal como está.
Porque maternar también necesita sostén.
También necesita pausa.
Y espacios donde la madre pueda sentirse cuidada.
Tal vez somos muchas sintiendo lo mismo… y lo sentimos solas….
¿A ti también te pasó algo así cuando te convertiste en madre?